miércoles, 24 de marzo de 2010

Justificación de #Usuariosmetrodf

Lo obvio

Desde hace unos meses estoy viajando todos los días en el Metro, algunas ocasiones varias veces al día. Ustedes ya lo saben: en el Metro hay de todo, aglomeraciones, empujones, arrimones, codazos, vendedores ruidosos, gente corriendo, gente llorando, gente riendo, etcétera. Obvio: todo se potencia en las horas pico.

Sin embargo, algo que siempre me ha causado mucha curiosidad es ver cómo la gente usa las escaleras eléctricas, sin importar de qué hora o línea se trate. Desde hace un mes y medio comencé a hacer anotaciones sobre las cosas que veía y las ideas que se me iban ocurriendo.

Todos hemos visto que hay personas que se colocan estratégicamente en ciertos vagones para que, al llegar a tal estación, sean los primeros en salir y puedan subir corriendo por las escaleras eléctricas.

Pues sí, por lo general siempre hay un flujo inicial de personas, las más apuradas, que no paran de caminar por las escaleras. Lo curioso sucede cuando de pronto, siempre varía el momento exacto, algunas personas se quedan de pie y ya no dejan avanzar, creando a su vez eso que se llama “olas de tráfico”. Aún más curioso: cuando esto sucede, casi nadie dice nada, no importa si detrás de los que están bloqueando el paso hay alguien que se muere por seguir caminado.

Hay una especie de aceptación tácita de que no podemos pedirle a los de adelante que se hagan a un lado. Los que lo hacen son muy pocos, casi nadie. Además, si te toca ser de los últimos en salir del vagón, es fatigoso tener que “pedir permiso” a cuarenta personas que seguramente te van a ver raro y no te harán caso.

Todo esto me produce una mezcla de risa y coraje. Varias veces, en la estación Chabacano, me toca ver que las primeras personas que se suben a las escaleras eléctricas se quedan completamente de pie, una al lado de otra. Una ocasión fue comiquísimo ver a toda la gente atrás de dos señoras gorditas, y nadie podía avanzar, algunos lo único que hacían era mover los pies en señal de impaciencia. Se hizo una cola enorme. Para colmo, en ese momento llegó otro tren, bajó la gente y la cola se hizo interminable. De verdad, hubiera querido grabarlo y ponerlo en youtube.

La situación

No importa si es hora pico o no, la gente tiende a detenerse en cualquier parte de las filas. No me vengan con que no. Tampoco me digan que es ineficiente dejar una fila libre en las horas pico. Si una fila está libre, la gente caminará por ella. Sería raro que “todos” estén cansados y todos quieran hacer una filototota del lado derecho y nadie del lado izquierdo.

Otra más: las escaleras eléctricas agilizan y facilitan los recorridos, para eso están pensadas. Si subo o bajo por las escaleras normales, es probable que llegue al mismo tiempo que aquellos que van “descansando” en las eléctricas. Pero si camino en las eléctricas llego en la mitad de tiempo. Plain common sense, como dice mi estimado profe Esquivel. Y por último, quisiera verlos apurados un día en alguna de las estaciones de la línea naranja y que suban los chorromil escalones que hay.

Como ya les dije, no se trata de la cantidad de gente que haya. Aglomeraciones hay en todos lados y, al menos en los metros de Montreal, Madrid, Barcelona, Berlín, se intenta respetar esto que les comento. No importa si acaba de terminar un concierto o un festival y hay miles de personas usando las escaleras. Pueden decirme que en Tokio, NY o cualquier otro lado no pasa igual. Bien. ¿Y?

En fin, quizá algunos dirán “oh, no es gran cosa”, o “da empujones para pasar”, o se burlarán de algo tan, aparentemente banal, pero la cosa va más allá. Se trata de formas de movilidad e interacción social que no son asuntos menores. No quiero dar codazos y que un loco se ponga de impertinente y sepa qué más. Simplemente quiero que se respete un principio básico de movilidad en casi todos los metros del mundo: la gente que tiene prisa sube por la fila de la izquierda y los que quieren “descansar” un momento se quedan de pie en el lado derecho.

Lo politicoso

Hace poco platiqué con alguien de esto y me respondió que ya una vez se había intentado una campaña llamada “Izquierda para avanzar, derecha para detenerse”, pero que obviamente algunos políticos de derecha saltaron y se rasgaron las vestiduras diciendo que era cosa electorera, una forma de adoctrinamiento y así. El Sistema de Transporte Colectivo puso entonces carteles pequeñísimos donde dice “ceda el paso por la izquierda” o algo así, pero son poco visibles y, en todo caso, inservibles.

Aún antes de siquiera explicar mi proyecto, ya me comenzaron a llover algunas críticas y comentarios de que “pos usa las otras escaleras”, o “pos es que es muy difícil hacer algo”.

Yo digo que no tiene que ser tan difícil y que no se pierde nada en intentar cambiar algo, así sea tan “equis” como lo que estoy diciendo. Las escaleras eléctricas no solo son para “descansar”, sino que también sirven para subir o bajar más aprisa.

El proyecto, tal cual: allá arriba.