miércoles, 15 de octubre de 2008

Una bici, un panqué y un regaño: las roomates de Berlín

Durante mi estancia en Berlín renté por seis meses un cuarto en un departamento que estaba sobre la Reuterstrasse en el distrito de Neukölln (más conocido como el barrio turco). Conseguir lugar para vivir en Berlín es relativamente sencillo y barato y una de las opciones más recurridas por los estudiantes es rentar un WG (Wohngemeinschaften, así se le llama compartir departamento con otras personas).

Pues bien, en ese tiempo me tocó conocer a Avery (una chica de 20 años originaria de Nueva York) con la que conviví poco más de dos meses.

(Comiendo tacos con Christine y Avery)


Al principio todo era cordialidad entre nosotros y platicábamos mucho sobre Barack Obama y Hillary Clinton, pero sucedió un incidente que tensó la relación: un día se me ocurrió conectar una plancha en uno de los contactos que no tenía regulador de corriente y en el departamento se escuchó un -tzzzzzzz- y se fue la luz. Al tratar de cambiar los fusibles, se escuchó un nuevo y más potente -TZZZZZZ- seguido de una gran chispa. Horas después y con ayuda de un electricista regresó la luz al departamento , pero uno de los convertidores de corriente de Avery se descompuso por las descargas eléctricas inesperadas (bueno, al menos la descarga se la llevó ese aparatito y no su laptop) y ella se enfureció conmigo. Las conversaciones se redujeron a "no sé qué habrás hecho, pero el caso es que ahora tendrás que conseguirme un convertidor de corriente". Bueno, después de dos días lo conseguí, pero casi no volvimos a hablar. La última vez fue cuando, antes de regresar a NY, me vendió su bici a un precio realmente bueno: ¡25 euros!


(La bici que le compré a Avery)

Otra roomate que tuve fue Cathrin, chica alemana de 25 años. Con ella las cosas siempre fueron mucho más sencillas, quizá porque ella es una persona que se toma las cosas con más calma. Los primeros tres meses casi no platicábamos, pues ella trabaja muy al norte de Berlín y casi no nos veíamos. Pero un día, mientras yo le platicaba de mi interés por la historia europea en general, ella me enseñó algunas fotos de cuando cayó el Muro de Berlín y me contó su experiencia.


(Con Catrhin en el Viktoriapark)

Fue una charla muy amena y a partir de ahí creció una mutua confianza y, creo, una buena amistad. Ella me platicaba de sus problemas con Valentin (un chico de 18 años del cual estaba enamorado) y yo le platicaba de todo un poco. Además, debo agradecerle que el día de mi cumpleaños me hizo un panque delicioso (que ahora yo también sé cocinar). Lo dejó en la mesa del comedor antes de que se fuera a trabajar mientras yo seguía dormido y debo decir fue la única sorpresa agradable que realmente tuve ese 5 de mayo.


(Delicioso panqué, ¿quién quiere?, yo lo hago)

Por último, está Ines. Al irse Avery necesitábamos un nuevo inquilino en el departamento y así fue como llegó esta chica también alemana de ¡30 años!. Ella trabajaba en la producción de una película de bajo presupuesto sobre la vida de Enrique IV de Francia y desde un principio nos llevábamos bien y platicábamos mucho. Se le notaba un interés genuino por aprender un poco de México y de lo que yo estaba estudiando en Berlín. En fin, el único problema que llegué a tener con Ines es que era muy, pero muy celosa de su comida (jaja, suena raro, ya sé).


(Con Ines y Sebastián Urquieta viendo un video de la caída del Muro de Berlín)

El caso es que Cathrin y yo teníamos un sistema de reglas no escritas que nos había funcionado muy bien: cada quien compraba su propia comida, pero el otro siempre podía tomar un poco de lo que quisiera. Ines, sin embargo, nos pidió que a ella no la tomaramos en ese sistema, que ella prefería comprar y comer sólo su comida y ya. El problema ocurrió, pues, durante un fin de semana (después de una semana terrible y sumamente deprimente para mí) que no quise salir para nada de mi departamento, ni siquiera para comprar comida, y dio la "casualidad" que el domingo (todo está cerrado el domingo por la tarde) me moría de hambre terriblemente. Ines y Cathrin no estaban en casa y tenía dos opciones: morir de hambre o comer un poco de lo que había en el refrigerador. Opté por lo segundo, sin saber si lo que comía era de Ines o de Cathirn. A la mañana siguiente, recibí un mensaje. Evidentemente lo que me había comido no era de Cathrin. Oops.

(Lo siento, pensé que había dejado suficiente)

En fin, puedo decir que eso fue lo más "grave" que me ocurrió con mis compañeras de departamento. El mismo día del mensaje compré un chocolate para Ines y le pedí disculpas. En verdad estaba muy apenado.

-It's ok Jordy... but I was really hungry this morning and when I saw there was nothing for my lunch... I was really angry... but it's ok...

Afortunadamente me perdonó inmediatamente y fuimos a ver el partido Austria-Alemania de la Eurocopa. Ganó Alemania, compramos algunas cervezas y todo fue felicidad.

4 comentarios:

Ana dijo...

La experiencia de compartir "casa" con extraños es bastante compleja. Desde descubrir peculiaridades de lso rommies que de otra manera no tendrías conocimiento hasta lidiar con las reglas básicas de convivencia.

Todavía hace como 6 meses yo compartía casa con dos compás (hermanos), uno instructor de sppining y el otro un adicto al sexo (imagine!). Si yo te contara todo lo que me toco ver y todas las reglas que tuvimos que establecer a partir de estas situaciones.

A veces, ellos tomaban mi comida sin preguntar, otras veces uno de ellos me llamaba y me decía: "Ana te puedo robar leche y cereal? es que traigo un monchis de la fregada y me da hueva salir a comprar". Por el monchis lo que sea...

En esa casa todos éramos bien pachecos!

verogalleta dijo...

Jajaja, como me reí cuando vi esa foto! Definitivamente era una experiencia que había que contar al mundo...
Oye y eso del panque... no que ibamos a hacer uno??

Jordy dijo...

Pues tenemos que hacer uno y pronto.

Uy Vero, hay experiencias que, definitivamente, mejor no deberíamos contar al mundo, jaja. ¿O acaso me das permiso de hacer un post de esa noche trágica en el Weekend? jaja

Cathrin dijo...

Hi Jordy!

I'm glad I came off well in your description of our WG! :-)
I agree with the "buena amistad" :-)

By the way, if Avery really sold you the bike in the picture, I'm really mad because that's mine :-P.

Yesterday I had my good-bye party from Berlin and the apartment :-(((( It feels surreal to leave, but it was a wonderful evening!

Un beso,
Cathrin