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jueves, 27 de noviembre de 2008

Una semana agotadora, pero increíble

Muero de sueño, pero antes de caer dormido quiero dejar constancia de esta semana que ha sido verdaderamente interesante. Entre comidas italianas, conferencias exquisitas, presentaciones de libros, brindis de honor, clases de filosofía política que realmente hacen pensar, proyectos sociales que van saliendo, pláticas interesantes con amigos nuevos y viejos, desvelos increíbles hablando sobre esto y aquello, y un trabajo que cada vez exige más, puedo decir con absoluta certeza: estoy cansado, pero contento.

Vamos por partes:

Lunes 24

El lunes tuve la oportunidad de asistir a la conferencia que dictó la directora general de la CEPAL, Alicia Bárcena, en el TEC de Monterrey sobre la crisis financiera mundial. Me dejó muy pensativo, pues obviamente son momentos difíciles para la economía internacional, pero igualmente optimista y con ganas de conocer más sobre el tema, pues es quizá el tiempo propicio para cambiar los viejos paradigmas económicos y hacer bien las cosas. La profesora fue muy clara: "estamos viviendo NO una época de cambios sino un CAMBIO de época". Su argumentación era clara y concisa: "en América Latina y en varias otras partes del mundo se vio que el esquema de una economía dirigida desde el estado no funcionó; luego vimos que un mundo dejado sólo a la voluntad de las reglas y fuerzas del mercado es demasiado riesgoso e igualmente ineficaz. ¿Qué hacer, entonces? No quiero olvidar esta frase excelente de la profesora Bárcena, que cito de memoria:

"No más sólo Estado, ni más sólo mercado, ahora necesitamos forzosamente Estado, mercado y ciudadanos, ideando nuevos esquemas, promoviendo reformas, trabajando juntos [...] Y nosotros tenemos que intervenir más en las decisiones que finalmente nos afectarán, y para intervenir es necesario conocer. ¿Saben lo que está haciendo el gobierno mexicano para paliar la crisis, jóvenes? ¿Lo que hacen otros países latinoamericanos? ¿Lo que hacen otros gobiernos del mundo? ¡Atrévanse a conocer, jóvenes! Esta crisis es de una envergadura enorme, y tenemos que trabajar desde ahora, su generación y la mía, para que no se vuelva a repetir algo así."

Después de la conferencia, un vino de honor. Qué contraste más claro con el sábado anterior. Pláticas amenas, personas reflexivas, ideas interesantes. Y aquí va un agradecimiento especial: no hubiera asistido a esa conferencia a no ser por la invitación que me hizo una colega mexicana que vivió diecisiete años en Venezuela y que no quiere aparecer en este blog porque dice que las fotos no le gustan y que de ahora en adelante llamaré la niña "X".


Yo meroles con la "niña X"

Martes 25.

El martes fue un día agradable. Fui al CIDE y platiqué con Natalia sobre cosas varias, entre ellas la cuestión del PROCAMPO. Tuvimos, además, una "sesión" informal con Merino, en la que nos exigió resultados para el próximo lunes, aunque con un humor relativamente negro. No olvidaré su frase: "Tenemos que reunirnos el próximo lunes para ver cómo vamos y ver si hay avances. Eso o regodearnos en la inutilidad, jaja" Creo que a Natalia no le hizo nada de gracia el comentario de Merino, pero yo creo que lo dijo así, bromeando, no porque no le demos resultados, sino porque él tampoco ha hecho mucho para el proyecto y que ya comenzó a estresarse. En fin. En la tarde-noche pasé a visitar a Luis y le comenté sobre la conferencia de la CEPAL.

Miércoles 26.

El miércoles comenzó todo muy diplomático, formal, y multilateral, tanto que hasta me vestí de saco, pantalón y botas de charol (ja, obvio no tengo botas de charol). El motivo: un evento en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que llamó mucho mi atención, el lanzamiento de la convocatoria para los delegados juveniles de la ONU. Las presentaciones fueron interesantes, pero no apasionantes, pero bueno, lo realmente importante es lo que sigue, así que todos aquellos amantes del multilateralismo y participantes asiduos a los modelos de la ONU, ¡prestad atención que esto es para ustedes! La idea es muy sencilla y seguramente los hará suspirar: la SRE escogerá (como cada año desde 2005) a tres jóvenes para integrarlos plenamente a ¡oh sí, escuchen bien! la delegación mexicana que participará en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, y ¡ah, qué emoción! les darán capacitación, viáticos y ¡la posibilidad de saludar al chino Ban Ki-moon! (Esta es la parte en que los amantes del institucionalismo liberal se emocionan de verdad, lanzan gritos de júblio, saltan como niños y entre tal paroxismo tienen un desvanecimiento provocado por la alegría sin igual, caen al piso y se atrofian sus facultades mentales, lo que de esta manera les impide participar en tales certámenes. Ufff. Menos mal que soy neorealista, ja)

Después del exabrupto, pido disculpas a los institucionalistas liberales (ja, como si alguno me leyera... bueno, quizá el Chamaco) y prosigo con el comercial de la SRE: el concurso de selección se hará a través de la redacción de un ensayo, o de la realización de un proyecto radiofónico o un video que hable sobre la importancia de la ONU en (ah, qué ternura) nuestras vidas. Así que desde aquí, este blog se suma a la campaña publicitaria y exhorta a los jóvenes interesados en cuestiones multilaterales y de relaciones internacionales a que participen. Yo lo haría.

Terminado el evento, vino una pequeña sesión de fotos frente al Hemicíclo a Juárez. Mi cámara, como bien saben varios de ustedes, no puede funcionar sin el famoso "stupid stick", así que, armado de valor, y con un pequeño palito de madera en las manos, nos dimos a la tarea de tomar media docena de fotos. Sin embargo, la "niña X", por razones de seguridad, prefiere que su imagen aparezca difuminada, pues teme que alguno de los grandes cárteles de traficantes de bombones de chocolate la reconozcan y la busquen para un ajuste de cuentas, pues ella ha acaparado casi todo el mercado negro de bombones, lo que indefectiblemente provocará una guerra intestina en los bajos mundos del tráfico de bombones, lo que a su vez...


De acuerdo, de acuerdo, he visto muchas películas de acción últimamente. El caso es que del Hemicíclo a Juárez nos dirigimos a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM para entrar a la última clase del gran filósofo contemporáneo -aunque insuficiente politólogo-: ¡Enrique Dussel! [clap, clap, clap].

La clase fue verdaderamente magistral, desde todos los puntos de vista. Citaré, pues, algunas de las ideas más importantes:

"El principio de factibilidad es preponderante en la política. Más allá de ideas justas, legítimas o buenas, es necesario que sean posibles"

"La política es caminar sobre errores, pero un buen político es el que tiene el valor de corregirlos"

"El socialismo real de la URSS no era política, era pura administración"

"La razón política debe siempre pensarse como una razón estratégica"

"De eso se trata jóvenes, no de que citen lo que he dicho aquí, sino que lo mejoren o lo destruyan, pero que piensen por ustedes mismos"

"Nunca olviden el contacto real, jóvenes. Muchos filósofos comienzan a elevarse demasiado y se pierden en la nada. Si hacen filosofía, o cualquier otra cosa, sabrán que han triunfado si consiguen explicar sus ideas incluso a los menos entendidos. No vean a los demás por encima del hombro, véanlos directamente a los ojos"

El final de la clase fue verdaderamente emotivo y, por increíble que parezca, fui yo quien comenzó con los aplausos. Qué gran profesor. Equivocado o correcto en lo que piensa, es coherente en su hacer, además de comprometido y apasionado en sus ideas. Tan sólo por eso se merece mi reconocimiento.

El día no terminó allí. Después de platicar un poco con Luis Urquieta sobre las ideas de Dussel, me fui directo al Colegio de México pues Rafaél Segovia presentaba su último libro: La política como espectáculo: el sexenio de Vicente Fox. El tema por sí solo ya me llamaba la atención, pero mi interés se incrementó hasta la décima potencia cuando supe que Fernando Escalante y Lorenzo Meyer comentarían el libro. Terminada la presentación se ofreció un vino de honor y degusté varios bocadillos deliciosos. (Nota mental: creo que nunca brillaré en sociedad si cada vez que veo a un mesero con la charola de los bocadillos comienzo a correr tras de él y dejo a mis interlocutores hablando). El caso es que el brindis fue la oportunidad exacta para platicar con mis compañeros de "Pensar el Desarrollo" sobre el proyecto de captación de agua pluvial en Iztapalapa en el que estamos. Platicamos y definimos varias cosas importantes y decidimos que sea yo meroles quien haga la introducción y la conclusión del artículo que saldrá próximamente en Agora (revista de los estudiantes del Colegio de México). Al final del brindis llegó Gerardo Esquivel, profesor de Economía, y nos enfrascamos en una plática muy interesante sobre el equipo económico del próximo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, misma que se vio abruptamente interrumpida por la llegada de más bocadillos (ja). Bah, no importa, algo pondrá en su blog.

Jueves 27.

Día de "investigación académica". Natalia y yo fuimos al Archivo General de la Nación a buscar información sobre el PROCAMPO. Puesto que hay documentos de valor incalculable, para entrar a la biblioteca es necesario entrar con tapabocas y guantes de latex. Es una pena que no llevara mi cámara, pues nos veíamos tiernamente ridículos (el punto de no retorno fue cuando Natalia se puso a bailar como Michael Jackson, ¡y yo sin cámara!). Después de preguntar aquí y allá, quedó claro que el AGN no tenía nada que nos pudiera servir. "No, del PROCAMPO no tenemos nada, pero tenemos delimitaciones de la tierra otorgada por cédulas reales de 1635"- dijo una amable señorita que seguramente no entendía la poca profundidad histórica de nuestra investigación. De ahí, fui con Natalia a comer al mercadito donde alguna vez los tertulianos platicaban alegremente. Obviamente el plato consisitó en un huarache con carne asada y un boing, todo aderezado con una plática excepcional con mi compañera de trabajo. De ahí, a la SAGARPA a entrevistar al encargado de la sección de evaluación del PROCAMPO. El cuate vestía medio hippie y nos recibió con mucho entusiasmo, pero conforme nuestras preguntas se hacían más incisivas, el señor se convirtió en una tumba. Apuntó nuestros datos y la conversación terminó con un escueto: "voy a preguntar si les podemos conseguir esta información, adios". Natalia todavía arremetió con una última pregunta: "¿Con quién tuvimos el gusto?", a lo que el tipo contestó, visiblemente nervioso "Rafaél". Ja.

Eso fue todo lo importante del jueves.

Viernes 28

Hoy es viernes 28, desperté tarde, desayuné tarde, escribí esto y ahora tengo apenas una hora y media para bañarme, comer y salir de mi casa rumbo a las yardas, ¡oh lugar emblemático!. Ahí me encontraré a Luis y a Natalia y al finalizar la degustación de cerveza, Luis y yo nos iremos a la fiesta de Shere (¡yeah!). Y no, mis queridos cuatro lectores, no os preocupeís por mí. No más fiestas vacuas y extrañas. Hoy, si acaso, brindaré un par de ocasiones y platicaré con mis amigos de los temas que nos interesan. Así sea.

domingo, 19 de octubre de 2008

Carta a Enrique Dussel



[Carta enviada en forma de correo electrónico el lunes 20 de octubre.]

Estimado Profesor Enrique Dussel*:

Hace poco más de un mes tuve la oportunidad de entrar a una de sus clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, y quedé gratamente sorprendido. Desde esa ocasión he vuelto casi cada miércoles a su clase, cada vez con más interés, pero también con más dudas. Usted, se ve a primera vista, es más que un simple profesor de Filosofía en un salón más de la UNAM; es, a todas luces, un maestro sui generis. Sin duda alguna posee una mente increíblemente ágil y una elocuencia asombrosa, lo que le permite explicar fácilmente conceptos filosóficos altamente complejos. Es de esos pocos profesores que puede hablar durante dos horas y mantener a su auditorio completamente atento. Además, es un profesor que no sólo repite ideas, conceptos o teorías, sino que también asume -aunque en ocasiones presume- sus compromisos éticos ante la vida y señala y condena la "injusticia" y la "ilegitimidad". Sin embargo, y espero que no tome esto como una falta de respeto, creo que su posición ideológica nubla su juicio de vez en cuando, lo que, en principio, va en contra de todo método filosófico que busque la "Verdad" (entendida aquí en sus mismos términos como "acceso a lo real") y no sólo la "Veracidad" (explicada por usted como "consenso sobre la validez o no de algo").

Creo firmemente que usted es un filósofo extraordinario y una de las mentes más despiertas de la teoría política actual, pero no un buen analista histórico y político. La frase anterior podría carecer de sentido -finalmente su clase se llama Filosofía Política- pero el caso es que cada miércoles usted lanza una o varias ideas un tanto extremas sobre la política mundial y nacional e intenta hacer un análisis aderezado con burlas y caricaturas de la situación actual que vive el país. El problema no es su posición ideológica, sino que, según yo, cae fácilmente en los sofismas, e intenta defender algo "no verdadero" a partir de la confusión y de la ignorancia del oyente o del interlocutor. Usted lo sabe mejor que yo: un sofisma consiste en exponer premisas falsas como verdaderas y llegar a conclusiones falsas a partir de dichas premisas.

Créame, no es esto sólo una crítica, intentaría que fuera también una sugerencia bien intencionada -que quizá no será escuchada, no lo sé-, pero por eso le escribo. Pienso, en primer lugar, que para hacer más evidente que usted realmente está comprometido con su propio discurso ético, debería tener más cuidado a la hora de seleccionar sus ejemplos para aclarar sus conceptos teóricos y filosóficos. En alguna clase, usted explicaba que "lo político es sólo un campo de la acción pública", y de pronto se quedó callado un segundo y continuó "por ejemplo, el inicio de la independencia de México fue un fenómeno muy interesante en donde se ve claramente que el campo de la acción pública repercute en lo político [...]" y la digresión comienza "la Independencia fue un proceso fundacional provocado por el caos colonial, pero que nos ha dejado en un orden, que aún ahora en el siglo XXI, está lejos de la emancipación [...]" y continúa "Hidalgo y Morelos fueron la expresión de un claro deseo de Independencia, y nosotros mismos los matamos, lo mismo hicimos con Zapata y con Villa, héroes que perseguían la libertad y que querían acabar con la injusticia [...]," y remata con una conclusión tremenda "por eso mismo es tan deleznable que los políticos actuales nos quieran regresar a ese estado de dependencia al privatizar el petróleo, un producto que es vital para la existencia misma del pueblo y de la nación mexicana". De la explicación "la acción pública" pasamos a que "matamos" a nuestros héroes nacionales "que buscaban la independencia y la libertad del pueblo" y terminamos con un juicio propio de un activista político al decir que "los políticos quieren privatizar el petróleo y cancelar así toda posibilidad de desarrollo del pueblo", teniendo así una digresión que, en sí misma, encierra varios aspectos discutibles o ciertamente erróneos.

En alguna otra clase usted explicaba su idea sobre el concepto de "legitimidad" e "ilegitimidad" y decía: "Una autoridad puede ser legal, pero no legítima. La condición de legitimidad va aparejada a la justicia, así pues una autoridad que considero injusta, para mí no es legítima". Y comenzamos de nuevo: "como el señor éste que se cree presidente gracias al 0.58% y que quiere privatizar el petróleo. Para mí, él no goza de legitimidad pues sus acciones y decisiones son injustas. Y su autoridad no me debe obediencia ni respeto. Y menos cuando está rodeado de imbéciles como el gobernador del Banco de México que prácticamente regaló en dos días 10% de las reservas de dólares del país. Y para colmo fueron las grandes empresas de siempre quienes salieron beneficiadas: Televisa, Telmex, TVAzteca, Elektra, etc". Y sus reproches los justifica diciendo: "Eso salió en el periódico de hoy." Mi admiración por el filósofo Dussel se reduce ante tantas inexactitudes provocadas por una posición política tan extrema y una visión un tanto reduccionista de la política y la economía mexicana. [En una entrada próxima explicaré un poco sobre el tema de las subastas públicas de dólares y su impacto en la volatilidad del peso, o si quieren pueden leer este post de un economista de izquierda (ex-asesor de Andrés Manuel López Obrador) aquí.]

Comprendo que finalmente mi admiración o no por usted es algo que no le quita el sueño, sus logros, experiencia y conocimiento hablan por sí mismos, sin embargo, quizá lo más importante que quisiera decirle es que su énfasis sobre lo que es legítimo (algo que además de justo debe de ser "cierto, genuino y verdadero") pierde sentido cuando usted mismo utiliza verdades a medias o miente deliberadamente para cuadrar la realidad (una realidad totalmente compleja) a su ideología de "izquierda". Afortunada o desafortunadamente las cosas no son tan sencillas y creo que lo más sensato en estos momentos de inestabilidad económica, política y social, sería transmitir el conocimiento con hechos más reales y no con frases tan explosivas salidas desde la boca misma del estómago. No profesor, ni Evo Morales ni Hugo Chávez son los grandes líderes obedienciales que usted dice, ni Felipe Calderón es el gran dictador injusto que usted pretende presentar como tal. El "acceso a lo real" sería hablar de Evo Morales como un presidente indígena, con ideas sensatas, que enfrenta a las clases altas y poderosas de Bolivia, y no sólo glorificarlo como su más claro ejemplo de un "buen líder". Lo mismo con Hugo Chávez, quien es un presidente popular que ha tomado buenas y malas decisiones, que se nutre del escándalo y del show mediático, y que encierra el germen de un dictador autoritario (recordemos, tan sólo, el intento de reforma constitucional que planteaba -entre otras cosas- reelección indefinida, y sus declaraciones al perder el referendo al decir "no dejaré, bajo ninguna circunstancia, el poder en el 2013 a los enemigos de la Revolución Bolivariana") Y con respecto a Calderón -y otros más-, podemos dudar todo lo que se quiera sobre su origen electoral o sobre su eficiencia al frente de un cargo público, pero creo que se sobrepasan ciertos límites al ridiculizar -en una clase de Filosofía Política- a ciertos personajes como cuasi-dictadores fascistas o al retratarlos como simples políticos despiadados que lo único que buscan es el mal para el pueblo. Veamos, mejor, que el fetiche de lo político se encuentra tanto en los dirigentes de izquierda como de derecha, en todo momento y en todas partes.

Quizá usted no se da cuenta, o tal vez sí y por eso mismo lo hace, pero hay jóvenes que andan buscando un marco filosófico que les permita justificar acciones cada vez más radicales ante un clima de mayor incertidumbre y crispación. Hay milenaristas -además de muchos necios e ingenuos- que claman por "una nueva Revolución", pero que necesitan una idea que los guíe y que convierta sus deseos románticos o sus ansias reprimidas de confrontación en algo trascendente, justo y posible. En vez de atizar soterradamente cada semana el encono ("una autoridad ilegítima no merece mi respeto ni mi obediencia; vean a los imbéciles que roban impunemente nuestras reservas; observen a los traidores que buscan privatizar el petróleo y quieren la destrucción del pueblo") ¿por qué no mejor dejar las frases extremas y hacer críticas más reflexivas y menos destructivas? Si su compromiso es con una idea ética, como usted mismo lo ha dicho, ¿por qué no afirmar con igual énfasis la importancia de una "revolución en las conciencias" en la forma de hacer política? ¿Por qué no ver que a pesar de todo lo negro hay también gris y blanco en este mundo real que escapa a los esquemas y a las categorías de "bueno-justo-legítimo" y "malo-injusto-ilegítimo"? No estoy en contra de sus ideas ni de su posición ideológica. Critico lo que a mi parecer es una manera un tanto irresponsable de presentar su imagen altamente ideologizada de la realidad mexicana. Quizá usted responderá que con tibiezas no se eliminan las injusticias. ¿Y cómo sí?

¿Así, acabando con los traidores? No lo creo.

Atte.

Jordy Meléndez Yúdico

*Enrique Dussel es profesor de Filosofía Política de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México.

domingo, 5 de octubre de 2008

European Law Students Association

Recuerdo que en séptimo semestre, en la clase de Economía Política Internacional, realizamos un ejercicio de negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Yo representaba a un país "X", en vías de desarrollo, con sindicatos y asociaciones campesinas muy fuertes, y con un sector industrial cada vez más preocupado por la competencia externa a sus productos. Mi equipo definitivamente no era el mejor: ninguno de los tres miembros habíamos tenido buenas notas en la clase de macroeconomía y, en específico, nos costó mucho trabajo decidir qué productos liberar de aranceles, o cuáles proteger. El ejercicio fue interesante, sobre todo a la hora de negociar con los países desarrollados que podían facilmente imponer sus condiciones. Sin embargo, al final de la ronda de negociaciones, según el profesor Gil Winham, fuimos uno de los equipos que mejor defendimos el "interés nacional" y los que mejor aprovechamos la desventaja económica de nuestro país "X" para sacar beneficios comerciales.
En fin, ahora he ledío un poco sobre la Asociación Europea de Estudiantes de Derecho (ELSA, por sus siglas en inglés) que cada año organiza un concurso internacional donde equipos de diversas universidades públicas y privadas de todo el mundo discuten y negocian un caso hipotético de la OMC. Bien, este año el caso trata sobre la controversia entre el comercio internacional y la reglamentación ambiental mundial que tiene por objeto hacer frente al cambio climático. Así pues, se analizará y se discutirá todo lo relacionado con los impuestos sobre el carbono, los biocombustibles, y la patentabilidad de nuevas tecnologías ambientales, todo desde una óptica jurídica de acuerdo a las normas de la OMC. El caso se escucha en verdad interesante y, si las circunstancias lo permiten, me encantaría seguir más de cerca este certamen. Sé que hay personas de la UNAM muy brillantes y muy entusiasmadas que participarán en este modelo y a todos ellos les deseo la mejor de las suertes. Más allá del concurso, la experiencia y el aprendizaje adquiridos serán de gran valor, estoy seguro. ¡Adelante y que lleguen hasta Ginebra!