miércoles, 2 de septiembre de 2009

Tres breves historias: una isla, un escritor y dos desconocidos

* Conocí "La isla a mediodía" por casualidad a finales del año pasado. La primera vez que llegué por esos rumbos virtuales leí dos que tres entradas y al vuelo me arrancó varias carcajadas francas. Pasó el tiempo y me volví asiduo lector del mencionado blog. Por más ñoño y nerd que esto suene diré que me hice fan de este espacio por la corrección ortográfica, dominio del lenguaje, humor ácido y capacidad intelectual de la bloguera en cuestión (y porque utiliza la palabra "oxímoron" en su descripción de perfil). Y un buen día, de pronto, ¡pum!, di con el enlace llamado "Mis textos serios" y devoré casi la totalidad de lo ahí escrito con una sensación extraña, mezcla de asombro y nerviosismo. No sé cómo ni recuerdo cuándo, pero el caso es que la agregué a msn. Nuestras primeras pláticas fueron tan insustanciales que en alguna ocasión ella dijo -textual- "no soy tan divertida e interesante como creías, ¿verdad?". Pero sí lo era. Poco a poco se empezó a forjar una especie de relación virtual hecha a base de confidencias y detalles de todo tipo. Un día cualquiera, después de una plática particularmente chafa, me pidió mi opinión sobre un guión de zombies que estaba haciendo y algo me hace pensar que lo que dije fue bien recibido. A partir de entonces las charlas por msn se multiplicaron por diez, las conversaciones fueron más fluidas y amenas y una noche de viernes, de la manera más extraña e intempestiva posible, me invitó a una reunión en su casa. Eran como las 12 de la noche y temí, juro que temí, que todo era una broma pesada y que llegaría al lugar convenido y que no habría nadie y que volvería a casa todo desilusionado y que encontraría un post de ella donde explicaba su cruel acción -me la imaginaba con sonrisa sardónica y ojos entrecerrados y... bueno, me entienden. Pero no fue así. La bloguera ácida, pretenciosa y arbitraria que sólo conocía a través de letritas de msn y blogspot tomó forma real (cabello chino, cejas pobladas, voz relativamente aguda, etcétera) y me saludó como si nos conociéramos de años. Fue como un "contra-shock", por decirlo de alguna manera. Con sinceridad debo decir que sufrí la reunión: escuché a personas amantes del metal hablar de metal cinco horas seguidas. Yo abrí la boca menos de diez ocasiones y fue sólo para saludar y pedir permiso de ir al baño. La historia de cómo conocí a esta bloguera se podría extender por párrafos y párrafos -siempre aderezada de momentos jocosos y frases cursis-, pero el post perdería sentido. Lo importante de todo esto es que poco tiempo después de conocerla en persona me atreví a invitarla a formar parte del Consejo Editorial de -en ese entonces- un proyecto nonato de revista... y aceptó de inmediato. A raíz de eso, los encuentros han sido varios y en todo tipo de circunstancias, bueno, exagero, no en todo tipo de circunstancias, pero la convivencia con la chica bloguera se ha vuelto de lo más cercana y trascendente. Además, por ella he conocido a varias personas igual de divertidas, cultas e interesantes, cosa que realmente me entusiasma, sobre todo cuando hay cervezas, Boones, vino, tequila y hadas verdes de por medio (hola Rufián, hola Olga, hola Elsa, hola Nuria, no saludo a Lear ni a Emilio porque a ellos ya los conocía). Es como la reedición de "La tertulia" de aquellos tiempos preparatorianos. En fin, sirva todo lo anterior para agradecer la publicidad de Distintas Latitudes en El Chamuco y el post de mi amiga Lilián, que publicó aquí.

* Ayer lunes llegué tarde a casa y antes de dormir prendí la computadora por inercia. Gracias al Rufián me enteré de esto: el escritor Alberto Chimal, en su página personal, hace una breve mención de Distintas Latitudes y recomienda su lectura. El detalle me pareció fantástico y di brincos imaginarios de alegría. Por ahí me comentaron que quizá podamos entrevistarlo para algún número próximo. Lo pensé, me emocioné y me dormí.

Aquí el enlace a la página de Alberto Chimal.

* Hoy, cuando desperté, revisé el mail de la revista y vi que para el 5to número (cuyo tema general es "Las expresiones de la violencia en América Latina") llegaron dos textos de jóvenes desconocidos que quieren participar con nosotros. Una chilena y un mexicano que, gracias a la sección "Enviar artículos", leyeron la convocatoria, descargaron el "Manual de estilo" y escribieron sus textos. Y esto significó para mí otra emoción muy genuina. Es la primera vez que nos llegan artículos directamente a través de la página en internet. Hasta antes de esto todos los colaboradores habían escrito por invitación expresa de parte mía. Las ideas de los textos son buenas, ahora falta ver qué piensan los otros consejeros revisores.

Después de cosas así me doy cuenta que las cosas no van tan mal como a veces suelo pensar.

4 comentarios:

Ana dijo...

Muchas felicidades Jordy!
En serio me alegra que el proyecto de "Distintas Latitudes" vaya tan bien!

Un ejemplo más de que cuando las cosas se hacen con pasión y amor no pueden no salir bien.

Nuria dijo...

Que los brincos de alegría no sean imaginarios, que sean siempre reales y que alcancen el techo; la ocasión lo amerita.
Gracias por los saludos y otros de regreso.

Lilián dijo...

¡Qué bonito post! Quién diría que tienes tan buena memoria. Lo que me avergüenza un poco es que tengas esa idea de mí, ¿realmente creíste que era una broma y luego me iba a burlar con los ojos entrecerrados, etcétera? Yo jamás haría algo así. Errr...

Y qué bueno que DL crece, crece y crece. Al rato, el crecido serás tú.

Abrazo.

Diego Marxías dijo...

Podríamos, además de felicitar a DL, echarle porras a Lilián. Debo admitir que también me he convertido, poco a poco, en un atento seguidor de su esperado y cómico blog, aunque no comento porque siempre lo hacen doscientos individuos antes de que yo lea el post en cuestión.
Cuando ojeo un chamuco (lo que sucede cada que me da urticaria lo que hace el gobierno que NO SÉ QUIÉN EN ESTE BLOG ELIGIÓ -perdón, no pude evitarlo...-) lo primero que hago es remitirme a la columna de Lilián a leer una que otra bofetada con guante blanco a cualquiera que asome la testa por entre la mierda en la que suele regodearse.
Saludos a ambos!