miércoles, 1 de octubre de 2008
Cosas varias en las que alguna vez estuve pensando cuando en mayo todo era un absoluto caos en mi vida
Las pláticas y los acuerdos entre China y Taiwan.
Los poemas de Neruda, Paz, Acuña, Geraldy, De León, etc. que me acompañan desde la secundaria.
Los mareos que no se van y la hipertensión.
La resolución de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos sobre los presos en Guantánamo.
El arrendamiento financiero o leasing.
El recibimiento de Calderón en España.
El discurso de Hillary Clinton aceptando el triunfo de Barak Obama en la contienda por la nominación demócrata.
Literatura dramática.
El pronunciamento de Chávez sobre las FARC.
El valor nulo y absoluto de nuestras palabras.
Ciertos comentarios desinformados sobre el cableado submarino.
La importancia de la imaginación política para cambiar un país.
La Batalla de Berlín entre alemanes y soviéticos en 1945.
La tribu perdida entre Perú y Brasil.
La batalla entre América Movil y Telefónica por el mercado de la Telefonía en América Latina, Europa, y el sur de los Estados Unidos.
La impresionante deuda pública de Berlín.
Las bicicletas sin pedales en Alemania.
El origen de la esvástica.
Mi curso de "History, Memory and Politics in Berlin".
Algunas ideas sobre el levantamiento del EZLN en 1994 y muchas dudas sobre las matanzas de Aguas Blancas y Acteal.
El debate petrolero en general y la polémica entre Arnaldo Córdova yMiguel Carbonell.
El papel de Gustavo Adolfo II de Suecia y su intervención en la guerra de los Treinta Años 1618-1648.
El funcionamiento de los Caracoles en Chiapas y su semejanza con alguna teoría política previa.
Las guerras de religión y su componente político en todas las épocas.
La primera ley de Newton.
La resolución del TEPJF sobre Alternativa Socialdemócrata y la guerra entre Patricia Mercado y Alberto Begné.
El financiamiento de los grupos guerrilleros.
El papel de los familiares de las víctimas de la violencia estatal en el proceso democratizador en América Latina.
La espoza de Mozart.
Lo desagradable de la degradación humana ante la búsqueda de poder y la certeza de que el hombre no cambiará.
La intempestiva destitución de Santiago Creel como coordinador de los panistas en el Senado.
El diseño de las banderas de Islandia, Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia.
La nueva propuesta de Marcelo Ebrard de crear una "Venecia chilanga"en la Zona Rosa.
El Balcón.
La incertidumbre absoluta de mi futuro.
domingo, 27 de abril de 2008
jueves, 14 de febrero de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
Mary He regresado de nuevo al mismo lugar dónde todo comenzó: los suburbios de Londres. Los jardines, los parques, los pájaros cantando, los ríos fluyendo, los hombres enamorándose de las jóvenes recién graduadas. Ellos y ellas se abrazan. Los pájaros cantan. Necesito, me doy cuenta ahora, de su ayuda para este nuevo desafío. Sé que los Smtih la despidieron. Y es entonces cuándo cabe preguntarse: ¿por qué lo hicieron? Los vientos soplan sobre mi espalda, me doy cuenta repentinamente que difícilmente el Everest crecerá un milímetro más de lo que ya mide, mastico entonces mis uñas más de la cuenta, el vendedor del diario vespertino me guiña un ojo y el nuevo capitán de la estación me hace señas obscenas. Usted y yo lo sabemos: ellos están contra nosotros. Es famosa su mente para encontrar culpables. Aquí los necesitamos. ¿Sabe usted que en las últimas dos semanas murieron dos personas junto al palacio de Buckingham y que la policía no ha encontrado ningún culpable? No sé usted, pero a mi me atemoriza de sobremanera tan sólo pensar que Ámsterdam es una ciudad que se inundaría por completo en tan sólo tres minutos si su sistema de diques se rompiera. Hace tres días, aunque cueste trabajo creerlo, redujeron mi rango. Ahora hay un nuevo capitán en la estación. Pero él sabe. Sabe lo que usted y yo sabemos: que los Smith esconden un cadáver en el cuarto del aseo y que por eso la despidieron, para que usted no los delatara. Pero que lo sepa y no diga nada convierte al nuevo capitán en cómplice y si lo acusamos y la policía lo arresta yo volveré a ser capitán de bomberos y podré apagar mis fuegos que tanto me gustan. No me lo diga ahora, espero su respuesta. Sabe dónde encontrarme.
El bombero
Bienaventurada tú que gozas de la estima de tu Señor. Llena eres de gracia. Los milagros existen y pronto darás a luz aunque no hayas conocido varón. Tendrás que emprender un penoso viaje. Sufrirás por lo que no puedes entender. Te dolerás por la muerte del hijo del Hombre. ¡Anda, avísale a tu esposo y márchate! Él, al principio no lo entenderá, pero José es bueno y no deberá repudiarte. En el trayecto que debes comenzar esta noche quien te de de comer alimentará al mundo. Quien te de posada hospedará al cordero de Dios. Llegarán pastores a glorificar a tu hijo y reyes de lejanos reinos a venerar a tu vástago. Recíbelos a todos. Nada debe detenerte. Inyéctate antibióticos si es necesario, pero representa el papel que te tocó desempeñar. Ahora retírate en paz. Osana en las alturas.
Arcángel Gabriel
Estimada Doris Levine
No se bien a bien cómo comenzar esta carta. Por un lado, me apena de sobremanera abordarla así, tan a quemarropa, sin antes haber hablado algo siquiera con usted. Por otro, debo confesarme: usted me cautivó desde el primer momento en que la vi. Seré sincero, al principio mi mente no podía entender cómo una criatura tan tierna y frágil podía estar retando a la muchedumbre para ver si existía uno, tan sólo uno que se atreviera a hacerle el amor ahí mismo. No puedo ocultarlo y ya usted debe saberlo: mi mano se levantó automáticamente, venciendo prejuicios y temores, y me llevó un par de segundos reconocer que era mi voz quien gritaba “¡Yo, yo!”. Sin embargo, usted se transformó en una liberta y a partir de ahí ya no pude seguirla más. El argumento de su historia, que usted contaba sin tapujos, se volvió caótico, burdo y hasta cierto punto ecuestre, pero debo reconocer que siempre conservó su espíritu ameno y divertido. Y al final, Dios. Como si de una cruel tragedia se tratara, el conflicto se resol
vió cuando Dios decidió que nada se resolvería. El aparente Deus ex machina cobro vida de la forma más absurda y el resultado fue usted corriendo despavorida. Como correlato a su historia, le entrego este amor que me aprisiona. Si usted se liberó de su pasado y venció su futuro gritando “¿Hay alguien que pueda hacerme el amor?”, yo espero que usted pueda rescatarme de esta prisión. Le haré el amor. Lo haré por usted. Usted sirva los tragos esta ocasión.
Espectador

Salve ¡oh Teodora!Inclino mi cabeza ante la majestad de tu estampa y glorifico la firmeza de tus siempre sabias acciones. Esta noche ofrendaré veinte bueyes para que nuestro dios sea benigno y me permitan el pronto retorno. Las campañas contra los ostrogodos y los visigodos se hacen cada vez más complejas y el clima dificulta nuestro avance. Sin embargo, confiamos todos, soldados y generales, en que la aparición de Marte en el cielo es un buen augurio y que se nos otorgará el triunfo final. Mis obligaciones me han alejado de ti, mi querida Teodora, pero aún mantengo fresco el recuerdo de cuándo te conocí por primera vez en aquel bazar de Constantinopla. Tú actuabas y seducías, yo te miraba fijamente. Fue entonces que decreté la ley que permite a los romanos hacer matrimonios entre distintas clases sociales, y lo hice sólo para tenerte a mi lado. La construcción de la Catedral de Santa Sofía, que todos piensan que es un tributo a la sabia Minerva, es en realidad la obra que quiero culminar para ti. Que sea un regalo inmortal que traspase años y siglos, y que la gente hable por milenios de cómo un emperador romano se enamoró de una humilde ejecutante de comedias y tragedias griegas. Los Idus de marzo se acercan. Pido a Dios, a Júpiter, a Zeus, a Abraxas, a Shiva, a todos los dioses que conozco por tu recuperación.
Flavius Petrus Sabbatius Iustinianus
Tu Justiniano
Hace mucho que no nos escribimos mijita. Aquí en la casa se extraña tu alegría. Tu hermano decidió, después de mucho pensarlo, irse a la ciudad a estudiar. Quesque ahora sí va a ser alguien de provecho. Tu madre sigue vendiendo en el mercado de los domingos las pañoletas que ustedes antes hacían juntas. Aquí tu padre le sigue sacando jugo y aceite a las frutas y a las plantas. Las exprimo hasta que sale la última gota, como una vez se lo platiqué a tu esposo. El hijo de Melitón se mudó del pueblo. Se casó con una muchacha latosa y fea, pero con mucho billullo, mija. Qué bueno que no te casastes con el Melitón ni con el Melitonsito, eran recanijos ese par de hombrecillos. Escríbenos pronto Marcelita y ya dinos si piensan encargar chamaco pronto, que tu madre y yo ya estamos en edad de ser abuelos.
Te extraña
Silvestre, tu mero padre
El temblor de mis manos apenas me permite escribir y el sudor de mi frente me dificulta la visión, pero sé que la debilidad de mi cuerpo no es tal, pues son los dioses los que me han flechado de amor por ti. No puedo soportarlo más. Mis padres han consultado a los oráculos y les han dicho que debo alejarme de ti, que de persistir con nuestro amor sólo obtendremos lágrimas, sangre y muerte. Mis padres han tomado la determinación de prohibirme todo contacto contigo. Saben de mi ánimo resuelto a tomarte como esposa, de mi promesa de huir contigo si es necesario. No puedo salir al pueblo más. Mi madre me vigilia sin descanso. Sin la ayuda de los
dioses, pronto se descubrirá nuestro secreto, pronto sellarán la pequeña grieta entre nuestras casas y ya no podré tocar más tus níveos dedos. He pensado una decisión que ahora te comparto: volemos juntos mi amada Tisbe, abandonemos nuestro hogar y construyamos uno propio. El tiempo apremia. Las festividades se acercan. Huyamos esta noche. Te espero en la morera que está junto a la fuente. Lleva un velo blanco para que nadie descubra tu bella cara. Mañana, a esta hora, estaremos juntos para siempre. Ya lo verás.
Píramo

Estoy desolado. Apenas ayer me enteré que Judith piensa dejarme y se llevará a los niños. Su relación con el doctor del que te había hablado es real. Y ahora siento culpa. Nunca existe una única traición. Una, la primera, encierra a todas las demás. Y nosotros fuimos los primeros. No puedo evitar pensar que muchas ocasiones, mientras tú y yo dormíamos abrazados, Judith permanecía en casa y me esperaba despierta sólo para desearme buenas noches. No puedo sacar de mi cabeza las imágenes del bautismo de tu hijo y la alegría de Robert al ponerlo en mis brazos para que lo conociera. Siento que voy perdiendo el aliento. En el trabajo todo marcha lento. Comienzo a perder el buen ojo y ya no consigo nuevos talentos tan pronto. Robert y yo hacíamos un buen equipo, aunque él siempre prefería la prosa menos estridente. He visto a Robert la semana pasada. Su insistencia por hablar conmigo fue tal que me vi obligado a acompañarlo a comer un jueves por la tarde. El muy simpático me obligó a jugar squash después con él. En ocasiones ya no soporto su “amistad”. Preferiría que me golpeara, que me insultara, que me dirigiera algún reproche por lo que hice, por lo que me atreví a hacer frente a sus narices por años. Pero no.
Robert siempre ha sido un perfecto “inglés” en todo el sentido de la palabra. Con tono irónico, sin exaltarse, sin perder la compostura, me repite que el sistema de correos de Venecia es terrible. Y tengo que escucharlo una, dos, tres veces, siempre con las mismas palabras. No me atrevo a callarlo ni a interrumpirlo. Quizá es lo único que ahora merezco. Me voy a Estados Unidos dentro de cinco días. Esta vez es para siempre. Quisiera verte.
Jerry
Concha
¡Ay, que bello es estar de nuevo en la ciudad mi Concha querida! 
Fueron dos meses de vacaciones de lujo, regresé a mi casa y ahí mis padres super buena onda me tenían una sorpresota: me compraron dos discos, uno de Bob Dylan y otro de The Who. La verdad no me encantan, pero es un buen inicio ¿no crees? para que les vaya gustando poco a poco esto del Rock & Roll.
Uno de mis vecinos odia mi música y cada vez que pongo el tocadiscos él comienza a tocar su acordeón. ¿Te acuerdas que lo mismo hacían algunos en la residencia? Estoy ansiosa de regresar a clases y reencontrarme contigo.
Besos.
P.D. ¿Vamos a ver la nueva película de Marlon Brando?
Te quiere,
Ifigenia
Querida Vengadora
En primer lugar, quiero decirle que soy una de sus más grandes admiradoras y leo su columna cada semana en la revista La Dolce Vendetta. Empiezo sin tapujos: soy una mujer apocada que sufre constantemente los maltratos de los hombres. Sin saber si el problema radica en mi naturaleza maternal, reconozco que me comienza a causar conflicto el que cada hombre que va apareciendo en mi vida, después de consentirlo y atenderlo con toda la ternura de la que soy capaz, se esfume sin dejar rastro. En ocasiones pienso que mi amor incondicional les da la seguridad que necesitan momentáneamente para salir adelante. Y yo soy feliz, no lo niego, al pensar que ellos no sólo me engañan y que no sólo pretenden sacar ventaja de mi pobre condición de mujer débil y sumisa. Sin embargo, después de varios años me comienzo a cansar. Desconozco las razones que los hombres puedan tener para tratarme así. Por eso le escribo, para preguntarle si es posible amar a los hombres sin recibir amor a cambio. ¿Cómo concilio mi necesidad imperiosa de cuidarlos sin rebajarme a ser una sirvienta a las órdenes de sus necesidades?, ¿De dónde obtengo la fuerza para salir adelante yo misma?, ¿Cómo puedo ser como usted?
Atte. Sumisa Apocada.
Doña Clarita
El juez 18º de lo familiar me informa que su boda deberá de cancelarse nuevamente hasta que el derecho positivo vigente en materia civil no permita establecer un contrato de matrimonio con objetos inanimados tales como troncos de árboles y/o fotos de antiguos amantes. El padre Noe también manda avisar que Don Canuto ha faltado diecisiete veces a las pláticas premaritales que la iglesia exige para llevar a cabo la ceremonia nupcial, por lo que Don Canuto tampoco podrá casarse con usted. Sírvase de pasar a recoger su vestido de novia en la lavandería de lunes a viernes de 10:00 AM a 13:00 PM. Se le informa, además, que sus familiares decidieron reducirle las salidas fuera del asilo a una por mes. Saludos cordiales.
La Administración.
Refugio La Guadalupana.
Estimada Señora Domitila, viuda de Porfirio
PRESENTE
En estas horas de duelo y aflicción, el gobierno del estado de Tierra Caliente se une a la pena que embarga a su familia y lamenta el sensible fallecimiento de su esposo Don Porfirio. Al mismo tiempo, el gobierno del estado refrenda su compromiso inexorable con el bienestar de sus gobernados y reitera que estará siempre cercano a las tragedias de los habitantes de Tierra Caliente y que velará permanentemente por el sano desarrollo económico-político-cultural -científico-social-sexual de sus gobernados. Así pues, me es grato comunicarle que el gobierno que encabezo ha iniciado el trámite burocrático pertinente dentro del programa “Oportunidades para viudas cuyos esposos mueren por falta de infraestructura básica para cruzar ríos” para otorgarle una pensión de viudez bimestral de hasta 35 pesos ($35.00M.N.), además de prestaciones varias. Adicionalmente, mi gobierno, invariablemente interesado por la felicidad de sus ciudadanos, le hace entrega de una despensa con la esperanza de que ayude a mitigar en algo el desaliento y el desasosiego de tan lamentable pérdida, y preocupado por la exactitud de ciertos términos legales, enfatiza enérgicamente que la muerte de su esposo no puede dar pie a ninguna acción penal en contra de mi gobierno por negligencia, corrupción, malversación de fondos, desvío de recursos, daños físicos causados por infraestructura incompleta, deficiente o inexistente, etc. Sin más por el momento reciba un cordial saludo y estos pequeños detalles como muestra de mi dolor más sincero, esperando que usted y sus congéneres sepan apreciar estos esfuerzos que mi gobierno hace por ustedes. Anexo una tarjeta con la imagen de mi último evento de campaña, en la que se distingue que mi nombre lleva los colores patrios del escudo nacional, para que usted y su prole aprendan a identificar el logo que todos debemos conservar en la memoria con el patriótico objetivo de marcar con una cruz, respetuosos como somos de la tradición católica de nuestro pueblo, cualesquiera papelitos que presenten un diseño similar el día de las elecciones.
Afectuosamente, el gobernador Eustaquio.
Mi muy excelentísima señora W.
Os ruego me permita expresadle unas sinceras palabras de agradecimiento por sus pasadas atenciones y, al mismo tiempo, felicitadla por sus éxitos como narradora del acontecer del reino. Quisiera que esta pequeña esquela fuera no más que una alabanza a vuestra técnica insuperable, sin embargo, el deber y el honor me obligan a contestar cada una de las peticiones que me hace en vuestra anterior (y extensísima) carta con toda la franqueza que poseo. Si bien es cierto que soy un hombre atormentado por conspicuos deseos, creo que vos podría servirme mucho mejor como narradora del reino, bufona del reino o como primera rareza del reino que como mi oficial cortesana. Es cierto, también, que mi madre decidió ponerle fin a mi matrimonio con la gentil princesa de Cachemira y que anda en busca de otra mujer que ocupe mi desolado lecho. Pero pienso que es prudente advertidle que sus expresiones neuróticas y sus constantes cambios de humor causan temor y desconcierto entre mis súbditos. Difícilmente la aceptarían como su reina.
Seré franco, e incluso iré más allá: si bien he recibido con estoico ánimo el mote de “Erick el Caldo” (caliente, en italiano), debo decidle que mi concupiscencia languidece frente a vuestros libidinosos ojos, que sólo expresan un apetito desordenado de placeres deshonestos.
No, no os molestéis conmigo… No dudo de vuestro amor, es más, le admiro y la respeto por ello… pero francamente creo que no es necesario que intente tocar mis partes cada vez que usted piensa que estoy en peligro. No, no estoy
en peligro de morir ahogado ahora… Y por favor, os ruego que no insista: no, no es necesario que usted huela a pescado, os aseguro que no me excita… La aventura con la señorita Sirenita fue sólo un mal paso que ya ha quedado olvidado. No, no, tampoco es necesario que se embarre la comida en los pechos. Mi muy gentil señora… señorita Wendy, por favor…, olé, dejadme ahí…, se lo ruego, ahhh maja, ohh, ohhh…, dejadme…
Quiero decirte que muchas gracias por enseñarme a ler y a escrivir, y por ayudarme y por cuidarme. Gracias por jugar a la escuelita conmigo Rominita, me cais muy bien. El padre Duarte me dijo que tenemos que ser agradesidos con Dios porque el Señor nos dio toda esta pobreza para que se nos quede bien grabado que se siente regacho ser pobre y para aprender a no desear lo que no tenemos, y hasta me dijo que Dios no nos malnutre sino que nos hace el favor de librarnos de la obecidad, de la diabetis, y del pecado de la gula y demás, Rominita. Dice que no hay que ser avarisiosos para que pasemos directito al Cielo cuando nos muramos, y entonces que no nos preocupemos. Pero la verdad te voy a contar algo, el otro día si me asusté reteharto porque vino tu hermano todo borracho a pedirme dinero y me dijo que me iba a quitar mi ropa para venderla y pensé que también me iba a pegar porque no traía nada de morralla para darle, pero de repente como que se le olvidó y se quedó bien dormido, pegado a una pared y a mi me dio mucha risa, Rominita. Lo más chistoso es que Firulais pensó que era un árbol o un poste y se hizo de las aguas en sus pies. Me acordé que tú siempre me dices que de lo feo y de lo malo también se puede reír uno. Ya me voy Rominita porque ya me dio ambre y me voy a hacer de comer un rico pollo calientito y después voy a jugar a los coches. Atentamente:
Tomás.
Chère Chantal,
No he sabido de ti por días. Confieso que comienza a ganarme la impaciencia. Sin embargo, hay algo que es curioso: por las noches, cuando de pronto los sonidos de los fusiles se hacen más cercanos, cuando las explosiones parecen más mortíferas y los gritos de los recién heridos se multiplican, aún puedo pensar en ti. Y aunque es difícil conciliar el sueño, a veces me duermo y sueño que cantas y te desnudas sólo para mí, como alguna vez lo hiciste. No pretendo extenderme mucho y ni aunque quisiera podría. La situación es grave, quién mejor que tú lo sabe. Las muertes de ambos bandos cada vez son más y más absurdas. Las guardias reales asesinan sin justificación a mujeres y niños. Los insurrectos han muerto a muchos nobles, a obispos, a ministros y a jefes de policía. Algo debe de suceder ahora para poner fin a tanta muerte. Te informo sólo lo que ya debes de saber: se piensa llevar a juicio a la reina, pues las multitudes claman por su cabeza. Dicen que han llevado ya la guillotina a la plaza de la Concordia y que preparan un templete para que todos vean el espectáculo. Los adoquines de las calles siguen desapareciendo para agrandar las barricadas. Y ya sabes: el pueblo tiene sus historias. Ayer me han relatado que un batallón de guardias estaba por ocupar de nuevo Le Château-Therry cuando de pronto se escuchó el canto de una mujer. Dicen que la mujer, con voz fuerte y firme, aunque tierna y amable, ordenó no cejar en la defensa. Y cuentan que de las barricadas salieron no hombres, sino ángeles con espadas, que hicieron retroceder a los guardias. Ya te imaginarás. Las viejas y los niños propalan las historias y todo mundo comienza a creerlas. Y ayer, cuando Monsieur Genet narraba la historia de la mujer que canta en las barricadas, no pude evitar pensar en ti. “Hoy los hombres escuchan a la mujer y matan por la Revolución, mañana estarían dispuestos a matarse entre ellos por su amor” dice, muy convencida, Madame Dupont. Y es entonces cuando sé que todos se refieren a ti. La hija bastarda de un homosexual, la que conoce de miserias desde que nació. Sé que se refieren a la huérfana, la que nunca disfrutó del amor materno y que se vio obligada a vender el suyo; se refieren a la prostituta, la preferida de los ricos… la única mujer que, plagada de vicios y desgracias, podría hacer que el pueblo, hombres, mujeres, niños y ancianos, continuaran la lucha por lo ininteligible, por la libertad y la igualdad. Alégrate, pues les has enseñado lo mucho que valen las ideas..., les transmites día con día el valor de luchar por lo inmaterial, no por dinero, comida, títulos, placeres, amores y demás..., les demuestras que aquél que ha sufrido todo, ya no tiene que temer por nada. No sé dónde estés ahora. Quizá no importe tanto, lo fundamental es que tu canto se siga escuchando. Y presiento que los que te escuchen te seguirán hasta el final. Yo lo haría.
R.

