miércoles, 26 de mayo de 2010
Reacción
martes, 17 de noviembre de 2009
Otra ficción que no llegaré a escribir.
El caso es que mis ficciones tienden a la nada. Son estáticas. No se desarrollan. He aquí un buen ejemplo de ello:
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Al caer, el libro mostró un detalle hasta antes imperceptible: dos pequeñas hojas tamaño carta, dobladas por la mitad, estaban dentro, como prisioneras mudas y sabias a la espera de ser liberadas. Ella, al ver las hojas, sintió un ligero escalofrío, muchos de sus propios temores quedaron al descubierto en ese instante: ¿era legítimo leer aquello que no fue escrito para nuestros ojos?, ¿lo haría de nuevo? Las preguntas, pero sobre todo, los dolores se abultaban: ¿es acaso lo que en verdad quería encontrar?, ¿ahora?, ¿no son el silencio y el olvido los mejores compañeros en este viaje? Sin saberlo, pero sobre todo, sin pedirlo, ella estaba frente a las palabras que tiempo después serían motivo de besos y suspiros, peleas y discusiones, risas, encantos, engaños y decepciones. Primero decidió mirar de reojo, con la naturalidad de quien recoge aquello que se ha caído. A primera vista todo estaba escrito a mano: mala caligrafía e ideas atrabancadas, exactamente la prisa de quien ha atrapado una idea luego de una larga noche de insomnio. A pesar de las múltiples tachaduras, borrones y acotaciones, el texto era legible. No había señales de nerviosismo en su rostro. Respiró tranquilamente y comenzó a leer en voz baja.
"Con seguridad, dentro de unos años, el recuerdo de este fin de semana será el de uno intrascendente, fatuo y carente de sentido. Será el recuento de tres días innecesarios, aderezado con dos o tres anécdotas lo suficientemente absurdas como para olvidarlas de inmediato. Hoy, sin embargo, escribo esperando encontrar un sentido más o menos lógico, más o menos trascendente, más o menos digno, a este momento preciso de vida. La empresa, de entrada, ya es fallida, pues no descubrirá ningún pensamiento oculto, ni desenterrará viejas ideas dormidas; al contrario: será tan sólo el intento, medio desesperado, de forzar un significado que vaya más allá del capricho inane, la rabieta insulsa y el enamoramiento fugaz y ambivalente. ¿A quién miento? Escribo sin propósitos claros ni definidos, dejo sólo constancia de las paradojas e ironías que uno mismo se construye.
Hablar, expresar, contar aquello que por meses se había mantenido a resguardo produce una sensación inequívoca de inseguridad. Las palabras -que antes habían sido demasiado prudentes, tanto que rayaban incluso en la cobardía más vil- ayer dejaron de ser completamente mías. ¿Por qué salieron? ¿Fue acaso una necesidad imperiosa de descargar un peso mental y anímico para repartirlo entre amigos y conocidos? ¿Fue una forma para compartir las tristezas y las melancolías? ¿Fue un grito de ayuda, una petición de engaño, una exigencia, una excusa?
La respuesta, como siempre sucede en estos casos, es obvia: no sé por qué lo hice.
No sé por qué quise hablar y narrar una historia que no tiene inicio y que, por lo mismo, es inexistente. No sé por qué razón esperé, como un desamparado espera cobijo, las palabras de aliento que nunca llegaron. No sé, ni siquiera, por qué escribo esto. Pero algo me queda claro, no me arrepiento.
La conclusión de esta imbécil pero recurrente paradoja -el no tener nada y, sin embargo, sufrir por ello-, también es relativamente sencilla. "La gente tiende a complicarse la vida inventando sentimientos donde (objetivamente) no tendría que haberlos, magnificando aquello que no lo vale e intentando encontrar respuestas que nunca son satisfactorias del todo: así es el ser humano".
Al llegar a este punto, el texto hacía notar una premura mucho mayor. Ella, al igual que el escrito, había mutado la serenidad inicial en impaciencia, así lo delataba el temblor de sus manos.
Hablar y luego callarse. Confiar y desentenderse. Sentir y luego negarlo. Todos ocultaremos el fracaso y sonreiremos con el engaño impuesto en nuestros rostros porque así TIENE QUE SER.
Entiendo más de lo que aparento ahora mismo. Me regodeo en la confusión y en el marasmo, pero a lo lejos -para qué negarlo- las cosas siempre han estado bastante claras. No hay, no han habido, ni habrán intentos inadecuados, frases incómodas, situaciones inmerecidas. Es lo más sensato. Es, quizá, lo único posible.
Ella no es el pretexto, pero sí la razón..."
El texto abruptamente terminaba de esta manera. A pesar de las dudas iniciales, ella entendió todo... y guardó silencio. Así tenía que ser, por lo menos hasta que el entendimiento fuera de miradas y suspiros, ya no de palabras.
viernes, 3 de octubre de 2008
Quizá, tal vez...
miércoles, 1 de octubre de 2008
Cosas varias en las que alguna vez estuve pensando cuando en mayo todo era un absoluto caos en mi vida
Las pláticas y los acuerdos entre China y Taiwan.
Los poemas de Neruda, Paz, Acuña, Geraldy, De León, etc. que me acompañan desde la secundaria.
Los mareos que no se van y la hipertensión.
La resolución de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos sobre los presos en Guantánamo.
El arrendamiento financiero o leasing.
El recibimiento de Calderón en España.
El discurso de Hillary Clinton aceptando el triunfo de Barak Obama en la contienda por la nominación demócrata.
Literatura dramática.
El pronunciamento de Chávez sobre las FARC.
El valor nulo y absoluto de nuestras palabras.
Ciertos comentarios desinformados sobre el cableado submarino.
La importancia de la imaginación política para cambiar un país.
La Batalla de Berlín entre alemanes y soviéticos en 1945.
La tribu perdida entre Perú y Brasil.
La batalla entre América Movil y Telefónica por el mercado de la Telefonía en América Latina, Europa, y el sur de los Estados Unidos.
La impresionante deuda pública de Berlín.
Las bicicletas sin pedales en Alemania.
El origen de la esvástica.
Mi curso de "History, Memory and Politics in Berlin".
Algunas ideas sobre el levantamiento del EZLN en 1994 y muchas dudas sobre las matanzas de Aguas Blancas y Acteal.
El debate petrolero en general y la polémica entre Arnaldo Córdova yMiguel Carbonell.
El papel de Gustavo Adolfo II de Suecia y su intervención en la guerra de los Treinta Años 1618-1648.
El funcionamiento de los Caracoles en Chiapas y su semejanza con alguna teoría política previa.
Las guerras de religión y su componente político en todas las épocas.
La primera ley de Newton.
La resolución del TEPJF sobre Alternativa Socialdemócrata y la guerra entre Patricia Mercado y Alberto Begné.
El financiamiento de los grupos guerrilleros.
El papel de los familiares de las víctimas de la violencia estatal en el proceso democratizador en América Latina.
La espoza de Mozart.
Lo desagradable de la degradación humana ante la búsqueda de poder y la certeza de que el hombre no cambiará.
La intempestiva destitución de Santiago Creel como coordinador de los panistas en el Senado.
El diseño de las banderas de Islandia, Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia.
La nueva propuesta de Marcelo Ebrard de crear una "Venecia chilanga"en la Zona Rosa.
El Balcón.
La incertidumbre absoluta de mi futuro.
lunes, 22 de septiembre de 2008
La palabra como totalidad. Primera Parte.
domingo, 25 de mayo de 2008
Gracias. Manuel Acuña.
"...yo, niña, he comprendido que no hay queja
como la queja que respuesta no halla,
que no hay pesar como el pesar oculto,
que no hay dolor como el dolor que calla,
y que triste el llorar, agobia menos
la calcinante lágrima que rueda,
cuando una mano cariñosa enjuga
la que temblando en las pestañas queda.
¡ Sí, niña! Desde ahora
ya al sufrimiento no seré cobarde,
ni me hará estremecer aterradora
la llegada tristísima de esa hora
que empieza en las tinieblas de la tarde..."
martes, 20 de mayo de 2008
Sobre la (ir)racionalidad de ciertas tristezas...
Luis:
... y fue entonces que me di cuenta que todo era sólo cuestión de perspectiva. No era, de ninguna manera, un dolor que me paralizara, pero tampoco era -definitivamente- tan pequeño como para no darle importancia.
... y fue así que cerré los ojos y me vi en la imposibilidad de gritar, a pesar de que lentamente mi cuerpo, pero sobre todo mi cabeza, lanzaban injustos improperios contra todo un pasado, todo un presente y todo un futuro.
...y fue así, de pronto, que sentí un asco y unas nauseas que me acercaron a la inconsciencia y a la irracionalidad sin límites.
No dormí, por lo tanto no sé si ya habré despertado.
En la distancia las sensaciones se hacen extremas, algo recordarás de esto. Un día de felicidad vale como un mes entero de sonrisas, y una noche de desdicha puede parecer la entrada al mismo infierno.
... y fue entonces que me perdí en los recuerdos, los buenos y los malos, y me extravié en la memoria, con una sensación de no volver.
Volví súbitamente, con una idea y muchas preguntas, pero no con la suficiente fuerza de espíritu para encararlas.
... y fue así que decidí agradecer, de manera genuina, el cariño y la entrega, el conocimiento y la paciencia, el amor y la ternura.
Pero, tú que me conoces lo debes de saber bien, el torrente de sensaciones era tal que terminó por desbordarse.
... y fue así, de pronto, que volvieron los mareos provocados por las palabras que develaron misterios. "Cinismo" "Hipocresía" eran palabras que se marcaban como con acero hirviendo en mi cabeza.
No he podido llorar, a pesar de que lo he intentado. No ha llegado la necesaria calma. Ayer, por la noche, y como si de un niño se tratara, me revolvía entre las sábanas, pidiendo a cualquier ser extraterreno que quisiera escuchar mis súplicas la suficiente inteligencia para no terminar "solo, triste y arrepentido" el último día de mi vida.
... y fue entonces que pensé en llamarte, pensé en llamarla, pensé en llamar incluso a mi madre, con un ansia reprimida de buscar consuelo y palabras de cariño.
... y fue así que después de la tercera noche de relativo insomnio, me decidí por esperar. "Quizá me llegue un correo, una respuesta, quizá pueda sentir que le importa mi tristeza." -pensé, ilusamente pensé.
... y fue así, de pronto, que me di cuenta que el sufrimiento es justamente de las sensaciones que menos aceptamos compartir. Siempre será mucho más fácil compartir la felicidad, la risa, los triunfos, el orgullo, etcétera. Incluso la tristeza y el desaliento se comparten más a menudo, pero sólo en pequeñas porciones.
... y fue así, por primera vez, que me di plena cuenta de lo lejos que estoy de casa. No había sido plenamente consciente de ello ni siquiera cuando -hace ya un mes- una enfermera me decía en alemán "Heben Sie Ihre Arme ... atmen ... entkleiden Sie Ihren Körper" y yo levantaba los brazos, me desvestía y sentía el frío de los nódulos que me conectaban en el cuerpo; ni siquiera cuando le compraba a una señora turca las medicinas que tendré que tomar todas las mañanas durante el resto de mi vida; ni siquiera cuando un doctor entrometido me hacía una valoración médica y me decía con voz engolada y como si fuera necesario asustarme más "¿Usted fuma mucho? Seamos francos. Tome en cuenta que hipertensión a su edad no es normal. Le acaba de quitar un 10-30% a su expectativa normal de vida"
Me doy cuenta de lo lejos que estoy de casa, justamente cuando no puedo platicar de este dolor y de esta tristeza con nadie. Me doy cuenta de lo lejos que estoy de casa cuando quisiera abrir la boca y exteriorizar lo que siento, lo que pienso y lo que creo, pero lo único que encuentro a mi alrededor son personas fantásticas y agradables, pero que no quisieran ver su felicidad interrumpida con mis problemas. Me doy cuenta de lo lejos que estoy de casa cuando veo que mis conflictos con gente que quiero tendrán que morir y pudrirse por sí solos, pues no existe la posibilidad de ahogarlos juntos en la próxima borrachera, en el próximo brindis, en el próximo baile, en el próximo abrazo, en el próximo beso. Me doy cuenta de lo lejos que estoy de mis amigos cuando aparecen anécdotas que no entiendo y se develan misterios que ya todos conocían pero que yo no imaginaba. Me doy cuenta de lo lejos que estoy de casa cuando mi única manera de saber de alguien es por un hi5 que me habla de manera impersonal sobre la tranquilidad, la diversión y la bondad de la vida, pero que no me dice nada sobre la tristeza, el dolor y el sufrimiento. Y es entonces que me pregunto: ¿podré platicarlo contigo, Luis? No sé si te interese saberlo (disculpa, no es reproche aunque así suene) pero en verdad estoy muy triste. Muy triste. Fue un fin de semana para olvidar. Las nauseas continuaron hasta el día de hoy.
¿Pero por qué tanta tristeza moleque?- me gustaría pensar que me preguntas.
Pues tristeza...así nomás... tristeza simple... sencilla... profunda. Me duele mucho el corazón de pronto. Me duele un pasado que no termina, un presente que no cuaja y un futuro que se vislumbra extraño. El viernes sentí que se me instalaba en el pecho un dolor de muchos años, un dolor guardado, guardado; una tristeza añeja, antigua, pero también muy actual.
Una tristeza que me ahoga por saberme un mal amigo en la mayoría de las ocasiones, un mal novio, un mal compañero. Me pregunto si en verdad todo esto es mi culpa. La respuesta, al parecer es obvia y terminante: sí. Sí es mi culpa, sí es mi culpa. Siempre termino por desaprovechar las mejores oportunidades, y al final la cosecha está perdida. Peor aún si le aumentamos la distancia. Peor al darme cuenta que fueron sólo mis actitudes y mis silencios los que terminaron por desembocar en este dolor que asfixia.
En estos momentos me gustaría pensar que estoy en el sillón azul reclinable de tu cuarto y que se mueve gracias a los movimientos de mis pies y que te platico de todo esto de manera tranquila y pausada. Me gustaría pensar que estás por ahí escuchando, como siempre con atención, mis historias, mis alegrías y mis tristezas, llevándote de vez en vez la mano izquierda a la boca para decir de manera intempestiva "nooooo" "uff, qué fuerte" "sssssss" o alguna expresión en portugués "nossa Senhora!", francés "ohhh putaan!" o italiano "porco Dio!"que relajaría el ambiente de cierta melancolía.
Soñar e imaginar. Platicar sobre política, sobre el "Chuchinero", sobre el debate petrólero, sobre las brigadas, sobre Calderón, sobre Hugo Chávez, sobre McCain y Obama y Clinton.
Revivir anécdotas "Hola Luis... te traje esto... toma... dónde está tu amigo Jordy?", así como crear las nuevas. Escuchar algunos comentarios sobre tus nuevas visiones humanísticas, sobre los Caracoles, sobre Dussel, sobre lo que sea. Hablar de Corral y sus aciertos, sus tropiezos y sus silencios. Escuchar sobre las películas de tu papá, la de la guerrilla, "Muelle Rojo", etcétera, o cantar una que otra de las canciones de tu mamá "Porque en nuestro camino... una y griega formó... la y griega se fue abriendo... tu mano me soltóooo". Reír y cantar en el Platina "Somos loucos", "Música ligera", "Ay amor... qué hacer con este amor... no sé quién soy... me mata este dolor..."
Tú con Gabriela.
Karun, su cigarrillo y su guitarra.
Lástima. Puros sueños. Todo, absolutamente todo termina por irse.
Se van las lágrimas, se van los años, se van los amores, se van los hijos (jaja), se van los recuerdos... ¿Qué permanece Luis? Es cierto, es cierto, ¿Qué diría Heráclito en este caso? "Todo cambia y hay que aceptar esos cambios."? ¿Qué diría Schopenhauer en este caso? "Voluntad, eso es todo lo que importa"? Qué diría Nietzsche, qué diría Heidegger, qué Kierkegaard? Bah, no me importa tanto.
Me gustaría saber, en específico, si TÚ crees que aún en la distancia la amistad se conserva. La amistad, que supuestamente difiere del amor por la libertad y la confianza mutua que encierra. "Constancia y confianza" me dijiste una vez, hace ya algunos años cuando me contabas sobre ciertas situaciones chistosas referidas a nuestra nueva Santa Lorena de Teotihuacán. "Constancia y confianza" parecíamos decir cada semana "-Qué onda, ¿dónde andas? -Voy llegando a mi casa. -Yo voy saliendo del Colmex. ¿No hay bronca si paso un rato? -No, claro, pasa y vamos por unos Manolo y unas chelitas." "Constanza... perdón... Constancia y Confianza". Y las más de las veces, Jordy y Luis platicando en la sala sobre todo y nada hasta altas horas de la noche sin necesidad de bebidas embriagantes. Jordy diciendo "Chale... es tardísimo, pasado mañana tengo una exposición... ¡y no he cenado!" Luis diciendo "Pues vamos a ver qué preparó
Desde aquí, créame, no sólo le dejo mis palabras de confusión y tristeza. También le mando mis mejores saludos. Hágalos extensivos a su digna señora Gabrielucha. ¡Salud por ustedes! Aunque ahora que lo pienso más detenidamente, se merecen mucho más que estos "brindis vulgares". Ya les llegará algo.
Por increíble que parezca regresó el frío a Berlín, no es metáfora. Sin embargo, hay un poco de sol. Varios cientos de hojas en inglés esperan ávidas a ser leídas. El alemán, ¡oh hermoso y complicado alemán! me reta con ojos guerreros. La lucha será ardua... lo sé... pero algún día lo dominaré...
Hoy fui, acompañado de mi soledad... (perdón, pero me acordé de este poema que escribí en 5to de prepa): "
Su nombre es propio de belleza inerte
Se relaciona con mis amigas de siempre
Augusta Melancolía y Triste Ansiedad
He aquí el nombre de mi novia: Soledad.
Te decía que hoy fui a
Meu Deus... Poha, Poha... estou fodido!
Un abrazo, pues...Dos abrazos... tres... los que sean.
Te aprecio mucho Luis, disculpa que te atosigue y te fatigue con estos mis "problemas".
Desde la Reuterstrasse y mientras escucho como dos niños turcos se quejan en alemán de que su hermana les acaba de meter un gol de fantasía...
Auf Wiedersehen!
Jordy
domingo, 18 de mayo de 2008
Si no te quisiera como te quiero, no me dolerías como me dueles.
DESPEDIDA
(Paul Geraldy)
*Poema que me acompaña desde segundo de secundaria.
Conque entonces, adiós. ¿No olvidas nada?
Bueno, vete... Podemos despedirnos.
¿Ya no tenemos nada qué decirnos?
Te dejo, puedes irte... Aunque no, espera,
espera todavía
que pare de llover... Espera un rato.
Y sobre todo, ve bien abrigada,
pues ya sabes el frío que hace allí afuera.
Un abrigo de invierno es lo que habría
que ponerte... ¿De modo qué te he devuelto todo?
¿No tengo tuyo nada?
¿Has tomado tus cartas, tu retrato?
Y bien, mírame ahora, amiga mía;
pues que en fin, ya va uno a despedirse.
¡Vaya! No hay que afligirse;
¡vamos!, ¡no hay que llorar, qué tontería!
¡Y qué esfuerzo tan grande
necesitan hacer nuestras cabezas,
para poder imaginar y vernos
otra vez los amantes
aquellos tan rendidos y tan tiernos
que habíamos sido antes!
Nos habíamos las vidas entregado
para siempre, uno al otro, eternamente,
y he aquí que ahora nos las devolvemos,
y tú vas a dejarme y yo voy a dejarte,
y pronto partiremos
cada quien con su nombre, por su lado...
Recomenzar... vagar...
vivir en otra parte...
Por supuesto, al principio sufriremos.
Pero luego vendrá piadoso olvido,
único amigo fiel que nos perdona;
y habrá otra vez en que tú y yo tornaremos
a ser como hemos sido,
entre todas las otras, dos personas.
Así es que vas a entrar a mi pasado.
Y he de verte en la calle desde lejos,
sin cruzar, para hablarte, a la otra acera,
y nos alejaremos distraídos
y pasarás ligera
con trajes para mí desconocidos.
Y estaremos sin vernos largos meses,
y olvidaré el sabor de tus caricias,
y mis amigos te darán noticias
de "aquel amigo tuyo".
Y yo a mi vez, con ansia reprimida
por el mal fingido orgullo,
preguntaré por la que fue mi estrella
y al referirme a ti, que eres mi vida,
a ti, que eras mi fuerza y mi dulzura,
diré: ¿cómo va aquella?
Nuestro gran corazón, ¡qué pequeño era!
Nuestros muchos propósitos, ¡qué pocos!;
y sin embargo, estábamos tan locos
al principio, en aquella primavera.
¿Te acuerdas? ¡La apoteosis! ¡El encanto!
¡Nos amábamos tanto!
¿Y esto era aquel amor? ¡Quién lo creyera!
De modo que nosotros -aún nosotros-,
cuando de amor hablamos
¿somos como los otros?
He aquí el valor que damos
a la frase de amor que nos conmueve.
¡Qué desgracia, Dios mío que seamos
jueves, 14 de febrero de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
Mary He regresado de nuevo al mismo lugar dónde todo comenzó: los suburbios de Londres. Los jardines, los parques, los pájaros cantando, los ríos fluyendo, los hombres enamorándose de las jóvenes recién graduadas. Ellos y ellas se abrazan. Los pájaros cantan. Necesito, me doy cuenta ahora, de su ayuda para este nuevo desafío. Sé que los Smtih la despidieron. Y es entonces cuándo cabe preguntarse: ¿por qué lo hicieron? Los vientos soplan sobre mi espalda, me doy cuenta repentinamente que difícilmente el Everest crecerá un milímetro más de lo que ya mide, mastico entonces mis uñas más de la cuenta, el vendedor del diario vespertino me guiña un ojo y el nuevo capitán de la estación me hace señas obscenas. Usted y yo lo sabemos: ellos están contra nosotros. Es famosa su mente para encontrar culpables. Aquí los necesitamos. ¿Sabe usted que en las últimas dos semanas murieron dos personas junto al palacio de Buckingham y que la policía no ha encontrado ningún culpable? No sé usted, pero a mi me atemoriza de sobremanera tan sólo pensar que Ámsterdam es una ciudad que se inundaría por completo en tan sólo tres minutos si su sistema de diques se rompiera. Hace tres días, aunque cueste trabajo creerlo, redujeron mi rango. Ahora hay un nuevo capitán en la estación. Pero él sabe. Sabe lo que usted y yo sabemos: que los Smith esconden un cadáver en el cuarto del aseo y que por eso la despidieron, para que usted no los delatara. Pero que lo sepa y no diga nada convierte al nuevo capitán en cómplice y si lo acusamos y la policía lo arresta yo volveré a ser capitán de bomberos y podré apagar mis fuegos que tanto me gustan. No me lo diga ahora, espero su respuesta. Sabe dónde encontrarme.
El bombero
Bienaventurada tú que gozas de la estima de tu Señor. Llena eres de gracia. Los milagros existen y pronto darás a luz aunque no hayas conocido varón. Tendrás que emprender un penoso viaje. Sufrirás por lo que no puedes entender. Te dolerás por la muerte del hijo del Hombre. ¡Anda, avísale a tu esposo y márchate! Él, al principio no lo entenderá, pero José es bueno y no deberá repudiarte. En el trayecto que debes comenzar esta noche quien te de de comer alimentará al mundo. Quien te de posada hospedará al cordero de Dios. Llegarán pastores a glorificar a tu hijo y reyes de lejanos reinos a venerar a tu vástago. Recíbelos a todos. Nada debe detenerte. Inyéctate antibióticos si es necesario, pero representa el papel que te tocó desempeñar. Ahora retírate en paz. Osana en las alturas.
Arcángel Gabriel
Estimada Doris Levine
No se bien a bien cómo comenzar esta carta. Por un lado, me apena de sobremanera abordarla así, tan a quemarropa, sin antes haber hablado algo siquiera con usted. Por otro, debo confesarme: usted me cautivó desde el primer momento en que la vi. Seré sincero, al principio mi mente no podía entender cómo una criatura tan tierna y frágil podía estar retando a la muchedumbre para ver si existía uno, tan sólo uno que se atreviera a hacerle el amor ahí mismo. No puedo ocultarlo y ya usted debe saberlo: mi mano se levantó automáticamente, venciendo prejuicios y temores, y me llevó un par de segundos reconocer que era mi voz quien gritaba “¡Yo, yo!”. Sin embargo, usted se transformó en una liberta y a partir de ahí ya no pude seguirla más. El argumento de su historia, que usted contaba sin tapujos, se volvió caótico, burdo y hasta cierto punto ecuestre, pero debo reconocer que siempre conservó su espíritu ameno y divertido. Y al final, Dios. Como si de una cruel tragedia se tratara, el conflicto se resol
vió cuando Dios decidió que nada se resolvería. El aparente Deus ex machina cobro vida de la forma más absurda y el resultado fue usted corriendo despavorida. Como correlato a su historia, le entrego este amor que me aprisiona. Si usted se liberó de su pasado y venció su futuro gritando “¿Hay alguien que pueda hacerme el amor?”, yo espero que usted pueda rescatarme de esta prisión. Le haré el amor. Lo haré por usted. Usted sirva los tragos esta ocasión.
Espectador

Salve ¡oh Teodora!Inclino mi cabeza ante la majestad de tu estampa y glorifico la firmeza de tus siempre sabias acciones. Esta noche ofrendaré veinte bueyes para que nuestro dios sea benigno y me permitan el pronto retorno. Las campañas contra los ostrogodos y los visigodos se hacen cada vez más complejas y el clima dificulta nuestro avance. Sin embargo, confiamos todos, soldados y generales, en que la aparición de Marte en el cielo es un buen augurio y que se nos otorgará el triunfo final. Mis obligaciones me han alejado de ti, mi querida Teodora, pero aún mantengo fresco el recuerdo de cuándo te conocí por primera vez en aquel bazar de Constantinopla. Tú actuabas y seducías, yo te miraba fijamente. Fue entonces que decreté la ley que permite a los romanos hacer matrimonios entre distintas clases sociales, y lo hice sólo para tenerte a mi lado. La construcción de la Catedral de Santa Sofía, que todos piensan que es un tributo a la sabia Minerva, es en realidad la obra que quiero culminar para ti. Que sea un regalo inmortal que traspase años y siglos, y que la gente hable por milenios de cómo un emperador romano se enamoró de una humilde ejecutante de comedias y tragedias griegas. Los Idus de marzo se acercan. Pido a Dios, a Júpiter, a Zeus, a Abraxas, a Shiva, a todos los dioses que conozco por tu recuperación.
Flavius Petrus Sabbatius Iustinianus
Tu Justiniano
Hace mucho que no nos escribimos mijita. Aquí en la casa se extraña tu alegría. Tu hermano decidió, después de mucho pensarlo, irse a la ciudad a estudiar. Quesque ahora sí va a ser alguien de provecho. Tu madre sigue vendiendo en el mercado de los domingos las pañoletas que ustedes antes hacían juntas. Aquí tu padre le sigue sacando jugo y aceite a las frutas y a las plantas. Las exprimo hasta que sale la última gota, como una vez se lo platiqué a tu esposo. El hijo de Melitón se mudó del pueblo. Se casó con una muchacha latosa y fea, pero con mucho billullo, mija. Qué bueno que no te casastes con el Melitón ni con el Melitonsito, eran recanijos ese par de hombrecillos. Escríbenos pronto Marcelita y ya dinos si piensan encargar chamaco pronto, que tu madre y yo ya estamos en edad de ser abuelos.
Te extraña
Silvestre, tu mero padre
El temblor de mis manos apenas me permite escribir y el sudor de mi frente me dificulta la visión, pero sé que la debilidad de mi cuerpo no es tal, pues son los dioses los que me han flechado de amor por ti. No puedo soportarlo más. Mis padres han consultado a los oráculos y les han dicho que debo alejarme de ti, que de persistir con nuestro amor sólo obtendremos lágrimas, sangre y muerte. Mis padres han tomado la determinación de prohibirme todo contacto contigo. Saben de mi ánimo resuelto a tomarte como esposa, de mi promesa de huir contigo si es necesario. No puedo salir al pueblo más. Mi madre me vigilia sin descanso. Sin la ayuda de los
dioses, pronto se descubrirá nuestro secreto, pronto sellarán la pequeña grieta entre nuestras casas y ya no podré tocar más tus níveos dedos. He pensado una decisión que ahora te comparto: volemos juntos mi amada Tisbe, abandonemos nuestro hogar y construyamos uno propio. El tiempo apremia. Las festividades se acercan. Huyamos esta noche. Te espero en la morera que está junto a la fuente. Lleva un velo blanco para que nadie descubra tu bella cara. Mañana, a esta hora, estaremos juntos para siempre. Ya lo verás.
Píramo

Estoy desolado. Apenas ayer me enteré que Judith piensa dejarme y se llevará a los niños. Su relación con el doctor del que te había hablado es real. Y ahora siento culpa. Nunca existe una única traición. Una, la primera, encierra a todas las demás. Y nosotros fuimos los primeros. No puedo evitar pensar que muchas ocasiones, mientras tú y yo dormíamos abrazados, Judith permanecía en casa y me esperaba despierta sólo para desearme buenas noches. No puedo sacar de mi cabeza las imágenes del bautismo de tu hijo y la alegría de Robert al ponerlo en mis brazos para que lo conociera. Siento que voy perdiendo el aliento. En el trabajo todo marcha lento. Comienzo a perder el buen ojo y ya no consigo nuevos talentos tan pronto. Robert y yo hacíamos un buen equipo, aunque él siempre prefería la prosa menos estridente. He visto a Robert la semana pasada. Su insistencia por hablar conmigo fue tal que me vi obligado a acompañarlo a comer un jueves por la tarde. El muy simpático me obligó a jugar squash después con él. En ocasiones ya no soporto su “amistad”. Preferiría que me golpeara, que me insultara, que me dirigiera algún reproche por lo que hice, por lo que me atreví a hacer frente a sus narices por años. Pero no.
Robert siempre ha sido un perfecto “inglés” en todo el sentido de la palabra. Con tono irónico, sin exaltarse, sin perder la compostura, me repite que el sistema de correos de Venecia es terrible. Y tengo que escucharlo una, dos, tres veces, siempre con las mismas palabras. No me atrevo a callarlo ni a interrumpirlo. Quizá es lo único que ahora merezco. Me voy a Estados Unidos dentro de cinco días. Esta vez es para siempre. Quisiera verte.
Jerry
Concha
¡Ay, que bello es estar de nuevo en la ciudad mi Concha querida! 
Fueron dos meses de vacaciones de lujo, regresé a mi casa y ahí mis padres super buena onda me tenían una sorpresota: me compraron dos discos, uno de Bob Dylan y otro de The Who. La verdad no me encantan, pero es un buen inicio ¿no crees? para que les vaya gustando poco a poco esto del Rock & Roll.
Uno de mis vecinos odia mi música y cada vez que pongo el tocadiscos él comienza a tocar su acordeón. ¿Te acuerdas que lo mismo hacían algunos en la residencia? Estoy ansiosa de regresar a clases y reencontrarme contigo.
Besos.
P.D. ¿Vamos a ver la nueva película de Marlon Brando?
Te quiere,
Ifigenia
Querida Vengadora
En primer lugar, quiero decirle que soy una de sus más grandes admiradoras y leo su columna cada semana en la revista La Dolce Vendetta. Empiezo sin tapujos: soy una mujer apocada que sufre constantemente los maltratos de los hombres. Sin saber si el problema radica en mi naturaleza maternal, reconozco que me comienza a causar conflicto el que cada hombre que va apareciendo en mi vida, después de consentirlo y atenderlo con toda la ternura de la que soy capaz, se esfume sin dejar rastro. En ocasiones pienso que mi amor incondicional les da la seguridad que necesitan momentáneamente para salir adelante. Y yo soy feliz, no lo niego, al pensar que ellos no sólo me engañan y que no sólo pretenden sacar ventaja de mi pobre condición de mujer débil y sumisa. Sin embargo, después de varios años me comienzo a cansar. Desconozco las razones que los hombres puedan tener para tratarme así. Por eso le escribo, para preguntarle si es posible amar a los hombres sin recibir amor a cambio. ¿Cómo concilio mi necesidad imperiosa de cuidarlos sin rebajarme a ser una sirvienta a las órdenes de sus necesidades?, ¿De dónde obtengo la fuerza para salir adelante yo misma?, ¿Cómo puedo ser como usted?
Atte. Sumisa Apocada.
Doña Clarita
El juez 18º de lo familiar me informa que su boda deberá de cancelarse nuevamente hasta que el derecho positivo vigente en materia civil no permita establecer un contrato de matrimonio con objetos inanimados tales como troncos de árboles y/o fotos de antiguos amantes. El padre Noe también manda avisar que Don Canuto ha faltado diecisiete veces a las pláticas premaritales que la iglesia exige para llevar a cabo la ceremonia nupcial, por lo que Don Canuto tampoco podrá casarse con usted. Sírvase de pasar a recoger su vestido de novia en la lavandería de lunes a viernes de 10:00 AM a 13:00 PM. Se le informa, además, que sus familiares decidieron reducirle las salidas fuera del asilo a una por mes. Saludos cordiales.
La Administración.
Refugio La Guadalupana.


