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miércoles, 1 de abril de 2009

"Qué hongo" Un post mexicano-chilango-tepiteño

Hace varios días que no escribía algo en este blog. Sin embargo, mi estimado compañero colmeca y buen amigo Diego Macías (que gusta de cambiar su apellido a "Marxías", el muy revolucionario) me dio una buena idea, o bueno, no "me la dio" tal cual, digamos simplemente que la "tomé prestada". El caso es que hace unos días el buen Diego publicó en su blog un pequeño texto con puras expresiones mexicanas. Como se imaginarán, el escrito es seguramente difícil de entender para cualquier persona no familiarizada con el léxico mexicano en su modalidad slang chilango-tepiteño. No pretendo hacer una reflexión lingüística de ningún tipo, con certeza ya otros las han hecho con mayor gracia y claridad, yo simplemente apunto lo obvio: no deja de ser interesante y divertido ver que aunque somos cientos de millones de personas los que hablamos español como lengua materna, existen tantas variantes y expresiones tan diversas que podríamos escuchar una conversación "normal" entre dos maracuchos (dícese de los habitantes de Maracaibo), o dos bogoteños, madrileños, bonaerenses, limeños, guatemaltecos, lo que sea, y con seguridad alcanzaríamos a comprender apenas algunas frases de entre tanto folclor lingüístico. Bien, retomo la empresa de Diego y aquí les dejo un texto con espíritu mexicano que escribí a las prisas.

"Ya chingué", pensé cuando la morra que me estuvo tirando el pedo llegó a la pachanga que mi valedor el Muelas organizó en su cantón. Primero me hice wey, comí garnachas y seguí cheleando con los compas un buen ratón hasta que el Tuercas empezó a chorear a todos con sus pinches jaladas de que él en Europa había hecho tal cosa y que no sé qué y quién sabe qué chingaos. La neta me dio hueva, me levanté y me dije a mi mismo "ora cabrón, ya estufas, vamos a ver de qué lado masca la iguana". Me acerqué a la mesa y me serví una paloma bien cargada pa' agarrar valor. Vi que las nenorras con las que estaba la morra andaban rolando el churro, pero ella se hacía la muy acá y no le daba ningún llegue. "Chaaale, nomás falta que se crea la Juan Camaney", pensé mientras me chingaba el último trago de la paloma. "Sí me la serví bien machín", me dije en voz baja y tosí un poquitín. "¿Qué hongo inchi Jorgito?" escuché decir al sangrón del Tuercas. "Pus nada, aquí echando el taco de ojo" le contesté. "Sácale hijo, mejor háblame de perfil, ya andas hasta las chanclas ¿verdad caón?" me dijo el muy mamerto y se fue a fajar con Romina. "Vale verch, ora sí ya bailó, si me acerco mucho a Regina me va a oler todo el océano y va pensar que soy un pinche briago", pensé molesto. El Muelas me vio a lo lejos y el culey en vez de echarme porras me pintó cremas. "Listones de colores, me cae que hoy cena Pancho", me dije mentalmente y me acerqué bien sobres. Llegué con la morra, ella me sonrió bien cachonda, pero la ogt me puso un cuatro luego luego. "Quiubas Regina, ¿no quieres dar un rol por la cuadra antes de que lleguen los del toquín?", le pregunté. "Sí claro, nada más aguanta que le avise a mi wey porque si no luego me la arma de tos. ¿Sabes dónde está el Tuercas?", me dijo. "Ehhh... ¿qué? ¿quién? ¿el, el Tuercas?", apenas alcancé a pronunciar todo desguansado. La morra se cajeteó de la risa al ver mi cara y me dijo que sólo andaba chacoteando y que no me freakeara. Más sereno moreno le dije "chale, me cae que habría sentido menos gacho si me entero que eras levis [se escucha libais] o bicicleta, pero la vieja del Tuercas... no maaaaa..., pero pus sí estuvo recagado." Salimos y caminamos un resto, de vez en cuando nos topabamos a la banda y hablábamos de cosas sin chiste. Y cuando veníamos ya de vuelta que le receto unas frases bien chipocludas: "mira Regina, así, al chile, la neta, la neta me encantas, estaría chido conocernos más, no soy como todos esos weyes jariosos pasados de lanza que nada más andan ahí intentando ver con quien fajan o cogen, me cae que soy distinto." Ella me miró como asustada y me dijo "tranquiquis Jorgito, mira, tú también me gustas, pero me saca de onda bien cabrón todo eso de las relaciones, si quieres podemos echar el fajesín sin pedos y sin compromisos mi rey". "¡A wuilbur! Este arroz ya se coció", pensé todo emocionado. Y justo cuando le preguntaba al Muelas si no había pex si me echaba un caldo en el cuarto de su jefa, que siento un retortijón tamaño jumbo. "En la madre, creo que tengo que ir a sacar el topo", pensé y comencé a sudar frío. "Orita vengo" grité sin esperar respuesta alguna. Salí de su-rancho y el Muelas me dice: "nombre mijo, creo que te dieron baje con tu vieja, ya se te peló". "No mames, ¿cómo está eso?", pregunté. "Pus ya ves, el Tuercas andaba de chorero y encandiló a tu vieja conque se la va a llevar a rolar un callo por Europa unos meses", contestó fríamente mi compa. Y agregó "pero relax mijo, me cae que no la lleva ni a Ecatepunk, el Tuercas se cree muy chicho pero no tiene un varo, yo creo que nada más le quería arrimar el camarón... tú aguanta vara mijo." Me eché un tequilawer de hidalgo y le contesté: "No es por farolear Muelas, pero me cae que sí le moví el tapete gacho, así, mal plan, voy a aguantar vara, así sin pedos, me vale pito si el Tuercas se la lleva a Uruapan, Nueva York o a Minezota... y pus mientras vamos a pistear mi Muelas que mañana hay que chambearle duro", dije y me serví un trago bien choncho. "Por cierto inche Muelas, ¿ponte la del Puebla no caón?, ando bien brujas esta semana y quiero dar el rol con tu hermana" le dije a mi compa, quien ya estaba bajo los efectos del alcohol. El Muelas se encrespó más de lo normal y casi me canta un tiro ahí en caliente "con mi hermana no te metas culero, si no me cae que te rompo tu mandarina en gajos." Me reí a lo wey y sólo alcancé a decir "no hay fijón maestro, no hay fijón, ya inche Muelas, vamos a chingarnos la patona que quedó en la mesa, además me tienes que contar cómo te fue en el fucho ayer..."

FIN


A los no mexicanos: díganme si entendieron a cabalidad la historia o qué no entendieron.

A todos los que lean el post: creo que sobra decir que me encantaría ver que otros blogueros (nacionales y extranjeros) se suman al ejercicio.

viernes, 20 de febrero de 2009

Jordy-Obama

Mis queridos cinco lectores, les tengo una excelente noticia: estoy de buen humor. Los dolores máximos de espalda comenzaron a ceder esta mañana, lo que me permitió bailar un poco de break dance con mis amigos en algún momento de la tarde y practicar mi deporte favorito por la noche: kick-boxing salvaje. Por si eso fuera poco, el Cuau me llamó para preguntarme si quería echarme una cascarita mañana por la mañana con él y su banda en el llano 4 de Iztapalapa. Obvio dije que sí, pero con una condición: que fuera sólo un ratito, pues en la tarde tengo sesión de yoga intensivo.

Ehhh... sí. El caso es que estoy contento.

Los colaboradores de Distintas Latitudes han respondido con seriedad y profesionalismo, lo que me agrada y me motiva bastante. Claro, aún no han enviado sus textos, pero confío en que todo saldrá bien.

Pero no, mi propósito esta noche no es escribir sobre temas tontos y banales.

Así que mejor no escribiré.

Dejaré que el tema tonto y banal hable por sí mismo.

De acuerdo, he aquí la explicación de esta entrada pinche pero bienhumorada: desde hace meses muchas personas me han dicho "weeeey, te pareces un chingo a Obama". Sin embargo, hoy me lo repitieron con especial entusiasmo e insistencia, tanto que la gente sólo me dejó de "molestar" hasta que les dije "ok, YES, WE CAN" y todos explotaron en risas y palmadas de burla y júbilo.



Así pues, para regocijo de las huestes jordyobamistas, hago pública mi intención de competir por la presidencia en el 2036. ¡Awuilbur! Yes, we can! Les informo, pues, que comienzo desde ahora mi pre-pre-pre-pre-pre campaña con algunas de las excelentes imágenes que mi próximo director de camapaña, Mau ZC, me ha hecho llegar. Los textos, sin embargo, son míos. ¿Qué opinan? ¿Me lanzo por la grande? ¿Verdad que cuento con su voto?



-Chancellor Angela Merkel, let me make one thing perfectly clear: We, the people of Mexico, will never stop eating tacos and tequila, no matter how much you prefer doner kebabs and Jägermeister.



We hold these Truths to be self-evident, that all Men are created equal and have unalienable Rights, that among these are Pozole, Tacos, Gorditas, Memelas, Life, Liberty and the pursuit of Happiness... (Jordy-Obama dixit)




(Jordy, the next mexican-chilangolandian president. ¡Awilbur!)

miércoles, 18 de febrero de 2009

Dolores máximos de esplada

Carajo, estaba por irme a dormir cuando de pronto pensé: "revisa tus avances de investigación para el profesor X o sufre mañana las consecuencias." Así lo hice y la espalda volvió a doler, carajo, pero ahora con mayor intensidad. Carajo, pocas veces había sentido el estres de manera tan clara, justo en esta zona entre el cuello y los hombros. Estres, estres, estres. Carajo, no entiendo cómo puede doler tanto. Duele al caminar, duele al estar sentado, duele al estar acostado, duele al leer, duele al co..., al co..., al comprar frutas en el supermercado. Carajo, ustedes entienden. Y lo más curioso es que estos dolores de espalda están afectando a un número creciente de personas y eso no me permite ser un quejiches original. Por ejemplo: ayer llamé al Chamaco y me contaba con una voz preocupada y un léxico incomparable: "hoy estuvo feo el día, me lele mucho la espalda (sic)." Y ni qué decir de mi estimada Lilián, cuyo estatus en el facebook en este momento es "Lilián: con dolores máximos de espalda". Carajo, en este momento sólo puedo pensar en dos cosas: 1) que todas las teorías sobre el comienzo del holocausto zombi están equivocadas, pues éste seguramente no inicia con la propagación de algún virus extraterrestre, sustancia química secreta o embrujo maligno. Es puro, puritito estres lo que transforma a la gente buena y ordinaria en entes monstruosos y malignos. Carajo, piénsenlo bien: por eso los zombis siempre caminan lento y de manera lastimosa, y por eso también siempre están enojados y de mal humor. Porque les duele un chingo la espalda alta, el coxis y la región lumbar. 2) que estoy considerando seriamente gastar todos mis ahorros para irme, aunque sólo sea de ida y vuelta, a alguna playa de Barcelona y pagar aproximadamente cinco euros (espero que con esto de la inflación no haya subido mucho el precio) a alguna china-tailandesa-coreana para que me quite este terrible, espantoso, aborrecible dolor de espalda con un excelente masaje oriental. Confío en ellas. Ya lo hicieron alguna vez. Y como muestra, un botón, carajo:


(No se dejen engañar por las apariencias: niego categóricamente que Luis Urquieta o yo hubiéramos estado borrachos mientras se grabó este video)

martes, 27 de enero de 2009

Yo no quiero pagar impuestos

Queridos cuatro lectores, hace tiempo que no escribía en este blog. La pereza, el ocio, la confusión, el desánimo, la tragedia, el hambre, la peste (nótese que alterné sustantivos masculinos y femeninos de irrefutable connotación pesimista, para que nadie me tache de parcial [hey tú, ¡no me taches de parcial!, insensato lector accidental], con esto de que la igualdad de géneros es lo de hoy y que no sé qué y que no sé cuánto...), fueron factores todos que me mantuvieron alejado de la realidad durante varios días, en los cuales tan sólo veía series gringas de televisión, comía palomitas de caramelo [no, no es cierto, no me gustan las palomitas de caramelo], escuchaba canciones de Timbiriche y recitaba poemas de William Blake. De acuerdo, de acuerdo, tienen razón. Una vez más, exagero. Sin embargo, una cosa debería quedarles clara: no escribiría ahora sino fuera porque un propósito elevado me impulsa. Como si de un padre amoroso se tratara, quisiera dejarles aquí un consejo de ineludible sabiduría:

Hay ocasiones en la vida en que es necesario hacer un alto en el camino, dejar todo de lado por un instante, y mirarse de frente en el espejo. Hay momentos en la vida en que una introspección detallada es fundamental para seguir adelante, para descubrir lo que uno está haciendo mal o lo que, de plano, no se está realizando.

No juzgar, sino aceptar para luego cambiar.

Hoy lo hice y esto fue lo que vi:



[No, esperen, esperen mis queridos cuatro lectores, el punto aquí es metafórico, no sean mal pensados (ya me los imagino, ¡bola de morbosos!), pero antes de que sus cabecitas sigan pensando más de la cuenta les aclaro: NO me hice una operación de cambio de sexo, ni aumenté treinta kilos, ni me aclaré la piel ni el cabello. Y NO, tampoco canto en cantinas color amarillo pulcata.]

Muy bien, si la metáfora no es lo suyo, aquí va la sofisticada explicación. Bah, ni siquiera explicación merece este tema. Simplemente desperté recordando que -CHAN, CHAN CHAN- no he hecho mis declaraciones mensuales de impuestos. Son varias ya las noches en que sueño que agentes-ninja de la secretaría de Hacienda, comandados por el misterioso doctor Agcar (de Agustín Carstens, qué ingenio, qué bárbaro, soy buenísimo), me persiguen incansablemente hasta que al final me detienen y me toman las clásicas fotografías de prisionero sosteniendo un cartel con numeritos.

Como en este preciso instante debo salir hecho un bólido a la secretaría de la reforma agraria en busca de datos para la investigación en la que participo junto con mi querida colega Natalia Rivera (a.k.a. Miss ROPs) y el doctor Merino les dejo un apunte final: como buen ciudadano que soy, los invito a ponerse al corriente en todas sus obligaciones fiscales. Yo lo haré esta semana.

PD. La maldad intrínseca del IETU, impuesto que en su momento pensé como una buena medida de recaudación, es más terrible que los villanos de "Viernes 13" y "Pesadilla en la calle del infierno" drogados y alentados por Elba Esther Gordillo.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Hoy no más nada

Hoy no más Chávez, no más política, no más vértigo, no más doctores, no más libros, no más llamadas, no más cartas, no más pasado, no más futuro, no más nada. Me quedo tan sólo con este presente invisible que se construye a punta de soledades y presencias, que se nutre de realidades y de ausencias. Hoy no más dolor, no más cansancio, no más miedo, no más tristeza. Que se evapore todo y no quede nada. Hoy no más discusiones, no más poesía, no más gestos, no más luchas, no más dramas, en fin: todo termina y todo acaba. Hoy no más familiares iracundos, no más aliados imprescindibles, no más desconocidos espeluznantes, no más amigos hipócritas, ni enemigos detestables. Prefiero personas irreverentes que se duelan y se rían de esta misma insuficiencia. Hoy no más caminos sinuosos, no más aguas irrespetuosas ni más aires de tormenta. Nada de botas finas, de veleros blancos ni de alas transparentes que se asusten con la mierda. Por eso digo: "cuando os embarréis de mierda, no lloréis por su mala estrella, quitadla y proseguid: dejad que todo ande y sonreid, dejad que todo fluya y asentid, dejad que todo vuele y suspirad." Hoy no más pleitos apocalípticos, no más excusas inexplicables, no más audiencias concertadas ni más oportunidades perdidas. Me quedo con la paz del invierno, con la certeza del agnóstico, con la confianza del ofendido y con la convicción del abandonado. Hoy no más sonrisas intermedias, no más alegrías innecesarias, no más promesas desbocadas ni sueños inalcanzables. Todo termina convirtiéndose en poco más que polvo, telarañas y olvido. Hoy no más rutas certeras ni metas preconcebidas Tan sólo la calma y la paciencia del que espera. ¿Del que espera qué? Del que espera nada, del que camina sin rumbo por las noches, del que despierta sin deseos por la mañana. Cierro los ojos y veo que lo tengo todo, o casi todo. "Hoy no más deseos", me digo. Pero es imposible. Ahora quiero un sendero amplio y lleno de posadas. Quiero un mar apacible y cálido para sumergirme. Quiero un cielo tierno y agradable para jugar con las nubes. Deseo una mañana con pan tostado, una tarde de paella y una noche entera de suspiros; deseo cien días de hastío, dos billetes en tren y tres gramos de fe... Callo de pronto. Y como si de un rayo de luz se tratara, todo vuelve al mismo punto: no hay nada más allá del presente. "¿Qué más da?", me pregunto. Pero antes de responderme con argumentos inexpugnables, me detengo y recapitulo: a estas alturas, lo único que quiero es que la vida no asuste y que la muerte no seduzca.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Una excelente puntada de Mau ZC



Jaja. En un día de aburrimiento cuasi total, todo detalle se agradece más. La propuesta es obra de Mau ZC, creador del Insurgentes Street Journal y he de decir que cuando vi las fotos no pude evitar morirme de risa. Gracias Ícaro.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Arepas y la niña X

Puesto que acabo de escribir sobre Chávez, he decidido sacar a la luz esta entrada.
Arepas es un platillo venezolano de preparación sencilla pero sabor inmejorable.
La niña X es un misterio. Nadie sabe su nombre y nunca ha sido captada en fotografías.
Como muero de sueño no abundaré más y dejaré solamente estas fotos.


(Nótese la disparidad. Después de mucho esfuerzo, la niña X aceptó convidarme apenas una arepa, las demás se las comió ella. Dice que todos los días engulle al menos siete arepas junto con trece huevos crudos. "Es que me dan superpoderes", dice)



(La niña X huye de las cámaras al percatarse de su presencia. Fue inútil intentar convencerla. Es intransigente y de carácter volátil. Se rumora que come niños)

El regreso del Vértigo Posicional Benigno

¡Oh queridos cuatro lectores!, hoy ha sido un día de la ching... ehh... digo... ¿cómo describirlo? Hoy ha sido un día particularmente extraño, diverso, heterogéneo, difuso, voluble, impredecible, cansado, raro, en pocas palabras: saltó de ser un día estresante a interesante, pero terminó siendo cuasi de la verch. ¿Me siguen? No quisiera detenerme mucho en esto pero aquí va: [personas con estómago de nena absténganse de leer el siguiente post]

Todo comenzó con una noche sin dormir, leyendo documentos sobre PROCAMPO. Hey, hey, no se vayan, les prometo que no habrá más PROCAMPO en el blog, es lo último, seguro me despiden mañana. Bueno. El caso es que no dormí una sola hora por entregar un avance para Merino. Y todo salió mal. En la mañana, me bañé y aún con los ojos medio cerrados fui a las oficinas de la SAGARPA a buscar más información para el proyecto. De pronto comencé a sentirme un poco mareado y con vértigo. Me dije a mí mismo: "Equis, qué más da, en Berlín te mareabas peor" y seguí entrevistando a ilustres e incólumes funcionarios públicos. Terminaron las pláticas en la SAGARPA y decidí pasar a visitar a una amiga que vive por la zona. "Necesito un ambiente más relajado antes de enfrentar el odioso tráfico de regreso a casa", pensé.

Pero los mareos continuaron de manera intermitente y comencé a sentir un poco de nauseas. Hice lo que creí más conveniente: emprender la huída. De manera apresurada me despedí y me fui antes de que todo pudiera empeorar. Además, punto importante, moría de hambre. Iba ya manejando cuando de pronto, justo antes de meterme a los carriles centrales del Viaducto, empecé a sentir que las nauseas empeoraban y que estaba produciendo mucha saliva. Sabía perfectamente qué era lo que venía. Intenté buscar una callecilla pequeña y estacionar el coche lo más pronto posible pero lo único que logré fue detenerlo a media calle en un lugar cuyo nombre no recuerdo pero que lucía relativamente libre de autos en marcha. No podía aguantar más, pero una cosa era segura: no haría nada hasta estar fuera del alcance visual de algunos peatones curiosos. Con el tiempo en contra mía, apenas pude abrir la puerta del coche y (lo siento, pero en verdad pasó y quería contarlo) comencé a volver el estómago. Tres veces. Rápido, claro, conciso. Todo pasó en cuestión de segundos. Ni siquiera tuve que apagar el coche. En ese momento entró una llamada al celular. Era Natalia Rivera quien me decía que le marcara en cuanto llegara a mi casa. "Hay problemas con el jefe", intuí. Me sequé un par de lágrimas que salieron por el esfuerzo de las arcadas y me di cuenta que me sentía mucho mejor.

Llegué a mi casa, aún desconcertado por lo que había pasado, y platiqué con mi madre de lo ocurrido. Me seguía muriendo de hambre, pero las nauseas continuaban. Estaba seguro que cualquier cosa que entrara por mi boca sería igualmente devuelta. "Voy a terminar de vaciar el estómago", pensé. Y en efecto, (más detalles irrelevantes para su vida) lo dejé vacío. Mi madre se apiadó de mí y me preparó una comida deliciosa: salmón frito. Pero luego vendría lo inevitable: más trabajo para Don Merino. Lo terminé hace apenas unos minutos. Y heme aquí, a punto de desfallecer, pero aún con la entereza suficiente como para (voces celestiales) seguir luchando por mis ideales más altos, por mis sueños más lejanos y por mis propósitos más malsanos. Obvio no. Simplemente quería contarles lo que ocurrió hoy y ver si le hacían el feo a esta entrada o no. Y como si fuera Nino Canún, me despido preguntando... y usted, ¿qué opina?

--¿Les ha pasado algo así alguna vez?--


lunes, 1 de diciembre de 2008

Entrada torpe

Hoy tuve una jornada extraña. Primero fue la junta con Merino para ver los avances del proyecto de PROCAMPO la que me provocó mucho nerviosismo. Hoy, a mitad del día, los sanos nervios se convirtieron en un estres atípico, del calado más vulgar y simple, casi asfixiante. Pero bueno, pasó la junta y creo que todo salió relativamente bien. Primero habló Natalia y presentó un trabajo excepcional, claro y detallado sobre los cambios en las reglas de operación del PROCAMPO, lo que le valió varias felicitaciones del jefe. Luego me tocó a mí presentar los datos que tenía sobre algunas organizaciones campesinas y cada que podía añadía información ciertamente irrelevante, tan sólo para llenar el silencio. Merino me miraba de vez en vez un tanto preocupado. Y de repente, digamos simplemente que fue un golpe de suerte (¿las velitas sirven?), se me ocurrió mostrarle un documento que había encontrado desde hace mucho tiempo y el cambio fue notorio. Increíble: una reunión estresante se transformó de pronto en una charla amena. "Jordy, este boletín de la Cámara de Diputados es oro puro para la investigación" dijo Merino en algún punto de la reunión y yo quedé un poco más tranquilo. Uff. Aunque bueno, de cualquier manera ni Natalia ni yo nos libramos de una nueva carga de trabajo aún más apremiante, pues Merino tiene que presentar el borrador de la investigación el próximo lunes ante los directores del proyecto del Woodrow Wilson Center. Habrá pocas horas para dormir.

En fin, después de la junta y mientras manejaba de regreso a la ciudad, de la manera más inesperada tuve un breve momento de emoción y de alegría. Todo había salido más o menos bien. Había tráfico, tenía hambre y la noche venía cayendo ya, pero por extraño que parezca el ambiente se prestaba para sonreír y reflexionar al mismo tiempo. La mente, que pocas veces se está quieta, pasó de la reflexión al recuerdo y de ahí a los sueños sin cumplir. En apenas unos cuantos minutos esta cabeza transitó de la remembranza de amistades añejas a la búsqueda de nuevas metas. Sin embargo, curiosos caminos tiene la mente: el ímpetu se transformó en nostalgia y la nostalgia me llevó a la tristeza. Sin pretenderlo, me vi inmerso en un estado mental y espiritual en el que todo o casi todo dolía: desde la confusión por un pasado amargo hasta la incertidumbre de este futuro extraño. Y llegó sin aviso el miedo pueril, de niño, y el temor ante todo y ante nada en específico. Por más ridículo que se escuche, fue el tráfico decembrino (bocinas, gritos y demás) lo que me regresó a la cotidianidad y a la normalidad del presente.



Tenía ganas de charlar de estas y otras varias cosas más superfluas con un amigo, pero desafortunadamente una visita "imprevista" hizo que la plática con él fuera más apresurada que de costumbre. Qué pena. Quizá no era el momento adecuado o yo qué sé. Sin embargo, en mi afán por hablar tan sólo un poco sobre todo lo que había pensado durante este día, salieron frases desbocadas y un tanto irreflexivas de las que ahora digo "ah, qué exagerado". Bah, no me arrepiento del todo, igual las quería decir. Y ahora, después de comer una rica hamburguesa que me preparé con mucho esfuerzo y esmero, y después de pensar en las ricas arepas que comeré el miércoles, estoy más sereno y relajado. El panorama se vislumbra complicado, pero qué más da.

Y bien, ¡oh público difuso y extraño!, heme aquí frente a esta máquina insulsa intentando transmitir en menos de quince minutos (no pretendo robarles más, el tiempo es oro) tan sólo una parte de las diversas emociones que tuve el día de hoy. Creo, de entrada, que no lo conseguiré del todo, pues cada persona tiene sus propios momentos de estres, alegría, nostalgia y miedo, y ya suficiente tenemos con eso como para que un extraño (en el mejor de los casos, un conocido) venga y nos espete palabras de desánimo y desaliento. Pero al final ¡oh queridos cuatro lectores! me quedo con lo único que tengo cierto: hoy fue un día pesado, mañana lo será igual, pero en un futuro no muy lejano podré decir "valió la pena". Por lo menos eso espero.

Vielen Dank für die Kerze.

[¡Hey, momento!, se me acaba de ocurrir una idea intempestiva para que dejen de ser un público difuso y extraño y así este insípido escritor de entradas torpes pueda tener una aproximación más clara a ustedes: de manera totalmente libre, incluso anónima si les va mejor, ¿podrían dejar su edad y sexo en la sección de comentarios? Gracias. El karma universal los recompensará haciendo realidad sus deseos más cochinos esta Navidad]

lunes, 24 de noviembre de 2008

Una fiesta vacua y fútil

¿Quién no ha tenido un momento absurdo en su vida? ¿Quién no ha sido partícipe de alguna conversación superficial? ¿Quién no se ha emborrachado jugando "caricachupas" o juegos similares?

Bien, me imagino que la gran mayoría diría "por supuesto, yo" ¿no es así? Si alguien respondiera "yo no" a las tres preguntas anteriores, se merecería un frío aplauso y acto seguido le daría mi más sentido pésame. Mi recomendación para esa persona sería: "Salga un poco de casa y viva". Punto.

Es cierto, hay que reconocer que recordar ciertos momentos sin sentido puede ser divertido, lo mismo que hablar ligeramente sobre algunos asuntos. Y bueno, nunca estará de más tomar unas copas con los amigos de vez en cuando.

Sin embargo, el sábado pasado el absurdo y la vacuidad fueron los acompañantes principales de una reunión extraña que terminó en borrachera fútil. Pues bien, no digo más y presento la historia que lleva por título:

"Nueve personas, tres botellas y algunos fardos (o las vicisitudes del ponte-pedo)"


Todo comenzó como un plan eminentemente bucólico: hacer un día de campo en las Lagunas de Zempoala. B., amiga de Luis Urquieta y principal organizadora del picnic, nos citó a las 11 am. afuera de su casa. La preparación de unos bocadillos improvisados y una discusión bizarra entre B. y su hermana hicieron que se perdiera mucho tiempo y no saliéramos a la hora prevista.


Primer error: salir a la 1 pm. de la ciudad de México rumbo a Zempoala. El tráfico en Insurgentes es insufrible, la carretera federal a Cuernavaca es espantosa, aunque he de decir que los paisajes son hermosos. Pero bueno, ya se imaginarán: dos carriles exageradamente estrechos, apenas uno de ida y uno de vuelta, subidas interminables y camiones de carga por doquier. Pero ahí íbamos, cantando y platicando. En total éramos diez personas, repartidos en tres coches. Llegamos a Zempoala bastante tarde, a las 3 pm., y apenas tuvimos tiempo suficiente como para atragantarnos con los bocadillos que Luis y yo (ja) preparamos, tomar un as fotos extravagantes haciendo cosas ridículas, comer un poco del atún preparado por Paulina, montar caballos desobedientes y galopantes, y jugar unos cuantos sets de volley-fut (en los que fui, por cierto, ganador indiscutible, ¡ja!).

Nos fuimos del lugar a las 6pm., antes de que oscureciera. Cuando íbamos de regreso a la ciudad de México, los primos de B. amablemente ofrecieron su departamento para que allí continuáramos con la convivencia, que si bien en ese momento no era aburrida, tampoco era excesivamente amena. Segundo error: no irme a mi casa a descansar después de un día medianamente agitado y una noche de relativo insomnio. En fin, fuimos a comprar una botella de whisky y de ahí al departamento. Eran las 7.47 pm. Sin mucha meditación alguien gritó de pronto

-"Vamos a jugar 'Ponte-pedo', ¿sale?"

Varios asintieron al momento y el juego comenzó casi de inmediato. Me explicaron las reglas con detenimiento que, como fácilmente podrán suponer, estaban encaminadas a poner a la mayor cantidad de jugadores "pedos" en el menor lapso de tiempo posible. Las reglas eran más o menos así: si alguien sacaba de la baraja una carta con un 10 se aplicaba la regla "todos toman"; si salía un 9, "mujeres toman"; si aparecía un rey, "hombres toman"; si la carta era un 5 "se reparten cuatro tragos"; y varias finuras y entrampados más que tenían como objetivo provocar una reacción en cadena del tipo "cada que yo tome, X toma, y Y y Z toman doble".


El "ponte-pedo"

¿Era realmente ameno y divertido lo que estábamos jugando? Los primeros minutos parecía que sí, después era evidente que el juego era el mero pretexto para tomar sin control. La mayoría de los castigos eran super absurdos, pero la novedad, la inercia y la atmósfera hacían que todos siguiéramos con el "ponte-pedo". Hay que decir que había cosas que de pronto causaban gracia, en ocasiones había ciertos castigos o retos que provocaban risas (como la parte de hacer un paso de baile e irlo repitiendo hasta que alguien se equivocara), pero más bien éstas eran generadas por el ridículo que todos hacíamos de vez en vez. La primera botella de whisky se acabó pronto, pero de inmediato fue repuesta por otra. A las tres horas el juego se terminó y era evidente que más de la mitad de los presentes estábamos ya un tanto borrachos (pedos, pos qué). Eran apenas las 11 pm. Inició entonces lo más cercano a una conversación general. Los temas a tratar fueron "¿cuánto cuesta rentar un smoking?", plática que fue seguida inmediatamente por "soy bien chingón montando caballos".

Ya se imaginarán, fueron pláticas insulsas y repetitivas (¡más de media hora cada una!) y aún más aburridas para mí tomando en cuenta que 1) yo no iré a la boda de la prima de no se quién y 2) yo no soy bien chingón montando caballos. Tercer error: quedarme y aparentar que me la pasaba super bien.

(Foto de felicidad espuria)

Cuando se acabó la segunda botella, rápidamente alguien empezó a organizar una recaudación de fondos para comprar nuevas botellas. Yo quería más whisky, pero la decisión general fue "comprar lo más abundante y barato". Así fue como dos "valerosas" personas fueron en busca de más alcohol y regresaron con una botella de Ron Bacardí de casi litro y medio, una coca-cola de dos litros y agua mineral.

-"¡Ora sí, a ponerse pedos!", gritó alguien.

Era el momento justo para irse de esa fiesta inútil, no había ya más nada que hacer allí, pero no, me quedé por..., pues sí, por pendejo. Y bien, a partir de ese momento llegó la verdadera decadencia. Y sí, en efecto, la reunión se convirtió en la más aburrida, la más absurda y la más insulsa en la que haya estado nunca. (Y créanme que he estado en muchas.) A partir de la llegada del Bacardí, nadie hizo siquiera el intento por platicar de algo, ninguna idea digna de pensarse (ustedes saben, incluso borrachos se pueden llegar a tener ideas y pláticas interesantes), no más baile, ninguna anécdota realmente divertida digna de contarse: nada. El objetivo de varios se convirtió en acabarse por completo la botella de Bacardí; tomar por tomar, ya sólo por inercia.

Sirva el siguiente video como el ejemplo más elocuente de lo que quiero decir.

(Evidencia clara y precisa de lo fútil de esa reunión etílica)

Algunos comenzaron a tomar directamente de la botella y ver quién aguantaba más. Hablar de nada, absolutamente nada. -"Sírvele más, yo tomo como albañil"- y -"cuando era chico le escupía a los padrecitos de la iglesia"- fueron quizá las únicas frases memorables. Todo siguó sin rumbo: cantar partes de canciones de desamor. Posar para fotos y aparentar que todos nos la estábamos pasando muy bien. Sí, lo sé, sonaría muy dramático decir que a partir de ese momento la reunión se transformó en un vacío absoluto. Pero qué más da: fue el vacío absoluto. La gente seguía tomando y el alcohol mostró de manera indefectible sus efectos. Y así, uno por uno, las personas se convirtieron en fardos y empezaron a caer, cual robles adustos*.

La Caída (de los fardos)


Uno... (el primer fardó cayó en el sillón rojo)

(Luis se percata que el fardo no está solo, recibe apoyo moral)

Dos... (Luis dando palabras de aliento al segundo fardo)

Tres... (fardo solitario, cayó en su cuarto)

Aquí se pueden apreciar tan sólo tres de los que cayeron esa noche. Sé que poner estas fotos puede ser políticamente incorrecto, pero la identidad de los fardos está resguardada. Además, da igual.

Por si fuera poco, cuando por fin todo acabó (a las 3 am.), mi coche estaba atrapado entre varios autos más. Tocamos los timbres de varios vecinos para ver si movían sus coches y la obvia respuesta fue: "¡carajo!, estoy dormido, vayánse directito a la %#$&#". Después de semejante explicación de motivos uno de los primos de B. nos hizo favor de llevarnos a casa de Luis. Sólo pude recoger mi coche hasta el día siguiente a las 2 de la tarde. ¡Y seguía atrapado!


(El siempre noble "Platina" no podía salir del estacionamiento de visitas)

Parte seria:

Bien, he aquí la parte profunda del escrito: Siempre he sido una persona que disfruta de tomar en compañía de amigos y compañeros. Reconozco que el alcohol puede hacer un tanto más amenas ciertas pláticas o ciertas reuniones, y que facilita el desenvolvimiento de la gente, en general. El origen del vino, tanto en Oriente como en Occidente, estuvo ligado a cuestiones de alto nivel religioso y filosófico. Así, gracias al vino (u otros derivados de la fermentación) los sacerdotes egipcios "hablaban" con los dioses, los bramanes hindús "bendecían" a los iniciados, la pitonisa y los filósofos griegos "veían" el futuro o se "acercaban" a la verdad, los poetas babilonios "sentían" el olor de los colores, etcétera... y quizá también -por qué no- les gustaba ponerse bien pedotes de vez en cuando, y con certeza también había mala copas de pronto. Bien por ellos.

En la actualidad, el alcohol es más una convención social y, en casos extremos, un caso de salud pública. Así pues, sabemos perfectamente que en las presentaciones de libros se ofrecen vinos de honor; en las reuniones diplomáticas los acuerdos se sellan con un brindis; para festejar algo, lo que sea, una boda, un bautizo, un campeonato, las fiestas, casi necesariamente, incluyen algún tipo de alcohol. Pero por lo menos existe un motivo para tomar: festejar un cumpleaños, cerrar un acuerdo, o simplemente pasarla bien con los amigos platicando y departiendo. Lo que sucedió el sábado anterior, sin embargo, fue la borrachera más absurda, aburrida y extraña en la que he estado. ¿Que qué dramático? Bah, da igual. Mejor dramático que hacerlo otra vez.

*Debí de haber dicho, "cual Gran Lilián".

domingo, 16 de noviembre de 2008

Tributo a "El Padrino"




Muy bien, sé que la entrada anterior sobre El Padrino era un tanto ambigua y aburrida y que no merezco perdón por ello. Como hombre cabal que soy, asumo toda responsabilidad por los daños ocasionados a mis ávidos cuatro lectores cuando, buscando palabras que amenizaran sus vidas, sólo encontraron un título "Tributo a El Padrino", dos pinchurrientos videos con ediciones malas y ninguna explicación clara. Bien, sé que pasó ya la emoción y la novedad, pero aún así quiero decir cuál era la idea a tratar en ese post.

1) Hace algunas semanas la revista estadounidense Empire publicó el resultado de una encuesta cinematográfica que preguntaba ¿Cuáles son las 500 mejores películas de todos los tiempos? En la encuesta participaron más de diez mil lectores de todo el mundo, así como directores, críticos y productores de cine. La película que apareció en primer lugar fue, sépanlo, mis queridos cuatro lectores, ni más ni menos, que El Padrino de Francis Ford Coppola. Así fue, pues, como se me ocurrió la brillante idea de escribir una entrada para festejar tan atinado resultado. El problema fue, sin embargo, que la innoble hueva, enemiga añeja, me venció momentáneamente. (Pero, ¡ja!, yo prevalecí. Lero, lero, estoy escribiendo sobre El Padrino, lero, lero...) [Perdón, sufrí una regresión infantil, continuemos pues...]


2) El segundo punto era presentarles algunos videos que encontré en youtube y que parodian a la excelente película. Advertencia: esta sección sólo causará verdadera gracia a los conocedores de la película, a los demás, quizá apenas les provoque una ligera sonrisa.

Comienzo con un comercial de Pepsi que fue muy famoso en Italia y que nos recuerda el discurso frío, aunque respetuoso, calculado y reflexivo de Don Corleone.




Luego viene el comercial más caro jamás pagado en la historia. Lo hizo la marca de coches Audi y se transmitió en el medio tiempo del superbowl XXXV. La ambientación, la música, la parodia en sí misma, son excelentes. [Si quieren comparar, o no han visto la película, aquí pueden ver la versión original]




Y finalmente mi parodia favorita es, ni más ni menos, que obra de Los Simpsons. Aquí Homero parodia a Don Fanucci, el capo del barrio "la pequeña Italia" del Nueva York de los años veintes.



Y bueno, esta no es parodia, pero me gusta la adaptación del tema Speak Softly Love, canción que compuso Nino Rota para la película de Coppola en 1972, que hace Slash de Guns N' Roses. Aquí el video:



3) Finalmente, el tributo personal. Leído lo anterior no les debería quedar ninguna duda de que soy fan hiperbólico de El Padrino, tanto del libro como de la película. Para fortuna mía, Luis Urquieta es también seguidor de tan exquisita obra. Así pues, cuando el verano del año pasado tuvimos la oportunidad de recorrer Italia el destino nos tentó con la posibilidad de conocer la Sicilia y fue así que tomamos un tren que atravesó más de la mitad de Italia, desde Bologna hasta Siracusa. Ese ha sido el trayecto ininterrumpido más largo en el que haya estado jamás. Casi veinte horas pasamos en el tren. Pero la espera valió la pena.




Llegamos a Siracusa y de ahí nos fuimos a Palermo. Y así como en el mundo existe el Camino de Santiago, o la Ruta de Zapata, etcétera, nosotros hicimos algo que aquí le llamaré El Camino de Don Vito. ¡Ja! Como buenos freaks de El Padrino, hicimos una visita relámpago a la localidad que da nombre al capo mafioso más famoso de la historia del cine: Corleone.



Y así fue como salió este video.




Si leyeron completa esta entrada y vieron los múltiples videos que aquí se presentaron: mis más sinceros agradecimientos. Los quiero. Mucho. Sí. Estoy sensible. Y qué. No. Es broma. Ja.

viernes, 14 de noviembre de 2008

¿Y por qué no?

Creí que una cosa tan superficial nunca me haría detenerme a pensar más de cinco minutos sobre el tema y ya. Pero bueno, heme aquí intentando hacer, de manera seria y sincera, una definición aproximada de lo que es este blog. A estas alturas, creo que ni yo mismo lo sé.
En un principio, este espacio nació con una idea un tanto más literaria que simplemente anecdótica. En una especie de reto personal, escribí varias cartas de despedida, situándome en espacios y temporalidades completamente diversas. Empresa fallida. Llegó, de pronto, el primer intento de hacer del blog un espacio para narrar anécdotas personales de manera amena. Fracaso absoluto. Mis entradas eran inconstantes, ambiguas y ciertamente desafortunadas. En Berlín dejé de escribir casi por completo, sólo de vez en cuando posteaba algún video directamente de youtube, y no con la intención de que alguien más lo viera, sino simplemente para guardarlo y hacerlo un poco más mío (clara muestra de lo anterior son los videos de Pink Floyd en abril de 2008).
Vino lo que vino: situaciones un tanto tristes (sólo un poco, tampoco eran para tanto) que bajaron mi ánimo narrativo. Durante esos meses lo poco que escribí lo hice con intenciones muy precisas y a personas muy concretas, la mayoría de las cuales ni siquiera me leían. Rotunda equivocación.
Regresé a la Ciudad de México en septiembre de este año y la crisis financiera mundial atrapó casi completamente mi atención y mis escritos en este blog. El resultado: esfuerzos inacabados de hacer de este espacio un lugar de consulta y reflexión sobre los actuales embates financieros. Sólo algunos despistados por ahí leían algo de vez en cuando, pero nada comentaban.
Un nuevo esfuerzo de hacer un blog de debate político vino intempestivamente. No funcionó del todo: demasiado aburrido y argumentos demasiado predecibles. ¿Entonces? ¿Tenía caso seguir escribiendo al aire sobre política, economía, literatura y desamor intermitente? No lo sé.
Un día, sin embargo, se me ocurrió escribir sobre algunas situaciones "chistosas" que me tocó vivir en Berlín y voilá!, los comentarios comenzaron a llegar cada vez más (al principio a cuentagotas, claro está). El cambio cualitativo fue extraño: aumentaron los temas tratados en el blog, se privilegiaron las anécdotas, se multiplicaron las fotos y los videos personales, y el estilo "editorial" se volvió más desenfadado; sin embargo, el salto cuantitativo tampoco fue poca cosa. El 26 de septiembre añadí un contador de visitas al blog y mi sorpresa fue grande cuando hace una semana vi que el número de visitantes se acercaba a los mil. Será una nimiedad y un comentario superfluo, lo sé, qué más da, pero se siente bien ver que en menos de dos meses se lograron más de 1200 visitas.
Falta mucho, mucho por escribir. Hace un mes anuncié el top ten del anecdotario berlinés y no ha salido nada de nada aún. Mea culpa, no he sabido organizar bien mi tiempo. Hay varios escritos sobre la inflación y la economía venezolana que se quedaron desde hace tiempo en la bandeja de borradores, espero que la bajada en los precios internacionales del petróleo me de el pretexto ideal para volver a Venezuela. Escritos más "profundos" sobre política, arte, teatro y yoga duermen todavía el sueño de los justos y aún no sé cuándo saldrán a la luz, quizá nunca. El blog sigue perdido entre temas varios (desde cartas al filósofo Enrique Dussel hasta entradas sobre el chocolate abuelita), sin una identidad clara y propia y con ánimos e intenciones muchas veces contradictorias. Bien, qué más da. Escribiré de todo lo que se me venga en gana, sin un concepto definido y con un estilo que dependerá de mi nivel de entusiasmo, cansancio, felicidad, buen humor y sobriedad. Así sea.


(Lectoras, lectores: Hay dos razones posibles para explicar que estén leyendo este pie de foto: 1) Que comenzada la lectura de la entrada hayan dicho "ah, qué aburrido" y de pronto se hayan topado con una imagen absurda que llamó su atención o 2) Que hayan leído religiosamente todo el apartado anterior y que ahora piensen "¿qué diablos hace la foto de una hermosa chica italiana de entre 22-28 años en cuclillas y mostrando sin pudor su increíblemente bella y elegante tanga roja en una calle de Verona a las 8.00 am. de un día de verano mientras Luis la señala asombrado?". Bien, he aquí mi propuesta. A los del grupo 1): si ya están aquí, anden, no sean así, lean la entrada completa. A los del grupo 2): póngale nombre a la foto o ayúdenos a intentar explicar qué hacía esta linda chica, vamos, pruebe su ingenio, es algo serio.)


Epílogo: Antes de ir a dormir quiero hacer una confesión de parte. Este espacio asume y presume con total honestidad que es una mezcla informe de los blogs que conozco. La pretensión de escribir un blog de análisis económico y político está influenciada por el excelente blog de mi ex-profesor Gerardo Esquivel y de su Placer de Disentir. Este blog también agradece la narrativa ligera y desenfadada de Maria() en la Próxima Cosecha y el estilo explosivo e insuperable de Lilián, de la Isla a mediodía. Sin querer si quiera compararme con su maestría y sensibilidad, también desde aquí se felicita y agradece a los compañeros que luchan Desde una Trinchera en Tlön y que vislumbran mirlos ásperos el día de hoy (the blackbirds are rough today). Y bueno, sin importar las distancias o los espacios, da igual si se va de ida o de Regreso, si se está en un rincón a miles de kilómetros de aquí, en un diván de utopías cercano al mar, o en una nave espacial que aún no decide si se va o se queda, en todos estos lugares encuentro coincidencias plenas que es necesario subrayar y, por qué no, también celebrar. ¡Yardas, yardas, yardas!

domingo, 9 de noviembre de 2008

Son casi las 7.30 am del domingo 9 de noviembre de 2008 y el contador del blog se acerca a las 1000 visitas

Los lectores que se adjudiquen de manera libre, genuina y transparente, las visitas número 1000, 1010, 1020, y 1030 obtendrán como premio unos ricos tacos de barbacoa, un jugo de mandarina y una conversación inolvidable con el autor de este blog. Este espacio cree en la veracidad de los participantes, aunque también deja abierta la posibilidad de invitación a todo aquel que lo solicite de manera formal y respetuosa y/o con una gracia y desfachatez tales que no pueda decir "no".

Cualquier imprevisto se resolverá conforme a los impulsos repentinos del comité patrocinador, o sea, yo.
Se vale cambiar los tacos por unas yardas o media botella de tequila.
Aliméntate sanamente.
No a la Ley Televisa.

* Importante: El contador de las visitas se localiza hasta abajo del blog. Si no quiere chutarse todas las entradas, simplemente pushe la tecla "Fin". Ahí véale, apúntele bien.