Hace varios días que no escribía algo en este blog. Sin embargo, mi estimado compañero colmeca y buen amigo Diego Macías (que gusta de cambiar su apellido a "Marxías", el muy revolucionario) me dio una buena idea, o bueno, no "me la dio" tal cual, digamos simplemente que la "tomé prestada". El caso es que hace unos días el buen Diego publicó en su blog un pequeño texto con puras expresiones mexicanas. Como se imaginarán, el escrito es seguramente difícil de entender para cualquier persona no familiarizada con el léxico mexicano en su modalidad slang chilango-tepiteño. No pretendo hacer una reflexión lingüística de ningún tipo, con certeza ya otros las han hecho con mayor gracia y claridad, yo simplemente apunto lo obvio: no deja de ser interesante y divertido ver que aunque somos cientos de millones de personas los que hablamos español como lengua materna, existen tantas variantes y expresiones tan diversas que podríamos escuchar una conversación "normal" entre dos maracuchos (dícese de los habitantes de Maracaibo), o dos bogoteños, madrileños, bonaerenses, limeños, guatemaltecos, lo que sea, y con seguridad alcanzaríamos a comprender apenas algunas frases de entre tanto folclor lingüístico. Bien, retomo la empresa de Diego y aquí les dejo un texto con espíritu mexicano que escribí a las prisas.
"Ya chingué", pensé cuando la morra que me estuvo tirando el pedo llegó a la pachanga que mi valedor el Muelas organizó en su cantón. Primero me hice wey, comí garnachas y seguí cheleando con los compas un buen ratón hasta que el Tuercas empezó a chorear a todos con sus pinches jaladas de que él en Europa había hecho tal cosa y que no sé qué y quién sabe qué chingaos. La neta me dio hueva, me levanté y me dije a mi mismo "ora cabrón, ya estufas, vamos a ver de qué lado masca la iguana". Me acerqué a la mesa y me serví una paloma bien cargada pa' agarrar valor. Vi que las nenorras con las que estaba la morra andaban rolando el churro, pero ella se hacía la muy acá y no le daba ningún llegue. "Chaaale, nomás falta que se crea la Juan Camaney", pensé mientras me chingaba el último trago de la paloma. "Sí me la serví bien machín", me dije en voz baja y tosí un poquitín. "¿Qué hongo inchi Jorgito?" escuché decir al sangrón del Tuercas. "Pus nada, aquí echando el taco de ojo" le contesté. "Sácale hijo, mejor háblame de perfil, ya andas hasta las chanclas ¿verdad caón?" me dijo el muy mamerto y se fue a fajar con Romina. "Vale verch, ora sí ya bailó, si me acerco mucho a Regina me va a oler todo el océano y va pensar que soy un pinche briago", pensé molesto. El Muelas me vio a lo lejos y el culey en vez de echarme porras me pintó cremas. "Listones de colores, me cae que hoy cena Pancho", me dije mentalmente y me acerqué bien sobres. Llegué con la morra, ella me sonrió bien cachonda, pero la ogt me puso un cuatro luego luego. "Quiubas Regina, ¿no quieres dar un rol por la cuadra antes de que lleguen los del toquín?", le pregunté. "Sí claro, nada más aguanta que le avise a mi wey porque si no luego me la arma de tos. ¿Sabes dónde está el Tuercas?", me dijo. "Ehhh... ¿qué? ¿quién? ¿el, el Tuercas?", apenas alcancé a pronunciar todo desguansado. La morra se cajeteó de la risa al ver mi cara y me dijo que sólo andaba chacoteando y que no me freakeara. Más sereno moreno le dije "chale, me cae que habría sentido menos gacho si me entero que eras levis [se escucha libais] o bicicleta, pero la vieja del Tuercas... no maaaaa..., pero pus sí estuvo recagado." Salimos y caminamos un resto, de vez en cuando nos topabamos a la banda y hablábamos de cosas sin chiste. Y cuando veníamos ya de vuelta que le receto unas frases bien chipocludas: "mira Regina, así, al chile, la neta, la neta me encantas, estaría chido conocernos más, no soy como todos esos weyes jariosos pasados de lanza que nada más andan ahí intentando ver con quien fajan o cogen, me cae que soy distinto." Ella me miró como asustada y me dijo "tranquiquis Jorgito, mira, tú también me gustas, pero me saca de onda bien cabrón todo eso de las relaciones, si quieres podemos echar el fajesín sin pedos y sin compromisos mi rey". "¡A wuilbur! Este arroz ya se coció", pensé todo emocionado. Y justo cuando le preguntaba al Muelas si no había pex si me echaba un caldo en el cuarto de su jefa, que siento un retortijón tamaño jumbo. "En la madre, creo que tengo que ir a sacar el topo", pensé y comencé a sudar frío. "Orita vengo" grité sin esperar respuesta alguna. Salí de su-rancho y el Muelas me dice: "nombre mijo, creo que te dieron baje con tu vieja, ya se te peló". "No mames, ¿cómo está eso?", pregunté. "Pus ya ves, el Tuercas andaba de chorero y encandiló a tu vieja conque se la va a llevar a rolar un callo por Europa unos meses", contestó fríamente mi compa. Y agregó "pero relax mijo, me cae que no la lleva ni a Ecatepunk, el Tuercas se cree muy chicho pero no tiene un varo, yo creo que nada más le quería arrimar el camarón... tú aguanta vara mijo." Me eché un tequilawer de hidalgo y le contesté: "No es por farolear Muelas, pero me cae que sí le moví el tapete gacho, así, mal plan, voy a aguantar vara, así sin pedos, me vale pito si el Tuercas se la lleva a Uruapan, Nueva York o a Minezota... y pus mientras vamos a pistear mi Muelas que mañana hay que chambearle duro", dije y me serví un trago bien choncho. "Por cierto inche Muelas, ¿ponte la del Puebla no caón?, ando bien brujas esta semana y quiero dar el rol con tu hermana" le dije a mi compa, quien ya estaba bajo los efectos del alcohol. El Muelas se encrespó más de lo normal y casi me canta un tiro ahí en caliente "con mi hermana no te metas culero, si no me cae que te rompo tu mandarina en gajos." Me reí a lo wey y sólo alcancé a decir "no hay fijón maestro, no hay fijón, ya inche Muelas, vamos a chingarnos la patona que quedó en la mesa, además me tienes que contar cómo te fue en el fucho ayer..."
FIN
A los no mexicanos: díganme si entendieron a cabalidad la historia o qué no entendieron.
A todos los que lean el post: creo que sobra decir que me encantaría ver que otros blogueros (nacionales y extranjeros) se suman al ejercicio.















