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domingo, 9 de noviembre de 2008

Un día para recordar, una jornada que pasará a la historia

Sé perfectamente que los días van pasando y que la emoción que produjo la elección de Barack Obama va disminuyendo. Es lógico, así pasa siempre con los grandes acontecimientos. Sin embargo, no quiero dejar de documentar y de recordar lo histórico de este momento que nos tocó vivir y por eso he decidido guardar en este blog varios de los videos que más me impresionaron de la pasada jornada electoral estadounidense. Dejen ver si me explico. Por principio de cuentas, quiero enfatizar el componente emocional que tuvo en todo el mundo la victoria de Obama. En segundo lugar, hago esto ahora porque mentalmente ya estoy saturado de notas periodísticas sobre la muerte de Juan Camilo Mouriño. Como ya lo mencioné en alguna entrada anterior, la noticia del avionazo en la ciudad de México frustró y eclipsó la alegría que tenía ese martes 4 de noviembre por la noche y, aún sin quererlo, me vi obligado (como casi 95% de los mexicanos) a prestar más atención a las notas relacionadas con este trágico incidentes que a las que hablaban sobre lo ocurrido en Estados Unidos. [No sé si ustedes lo habrán pensado, pero México fue quizá el único país en el mundo en el que la nota principal del miércoles 5 de noviembre no fue la victoria del candidato demócrata sino la crónica de una muerte totalmente inesperada. ¿Pruebas? Vean aquí la primera plana de El Universal, o aquí la de La Jornada, acá la del Reforma, o por acá el Excelsior. Y luego contrástenlas con estas primeras planas de Die Zeit (Alemania), El Mundo (España), Le Figaro (Francia), The Guardian (Reino Unido), Jornal do Brasil (ah, Brasil, ¿qué no?) o estas varias primeras planas de periódicos chinos]

Bueno pues, he aquí algunos videos que he visto estos últimos días y que me han dejado pensando mucho. Los pongo aquí con el propósito de no olvidar la jornada histórica del pasado 4 de noviembre de 2008. Y he de decir más: no me canso de ver las imágenes de la alegría de los miles de estadounidenses reunidos en el Grant Park en Chicago al conocer que Barack Obama sería el próximo presidente y los videos de la celebración espontánea de cientos de personas frente a la Casa Blanca que gritaban "¡Obama, Obama!" y "Bush go home!" y así comenzaban a despedirse de uno de los peores y más repudiados presidentes de toda la historia estadounidense. Vean estos videos, por ejemplo.





Pero más allá de la alegría y la esperanza de los estadounidenses, me impresiona y me conmueve la reacción que esta elección provocó en casi todas las partes del mundo y, por obvias razones, con un énfasis especial en África. No pretendo sonar exagerado pero nunca había vivido algo así y aún no encuentro en la historia un acontecimiento con el que pueda compararlo (quizá el único que se me ocurre es cuando Neil Amstrong pisó la superficie lunar en 1969. ¿Alguien tiene más propuestas?)



(Jaja, me encantan sobre todo "Now he is the king of the world" [1'11] y el "Barack Obama is going to change my life" [1'56] del último personaje del video)

El interés que millones y millones de ciudadanos de todo el planeta tuvieron por la culminación del proceso electoral estadounidense es algo que me parece realmente sorprendente. No lo sé a ciencia cierta, pero es probable que aún no nos hayamos dado plena cuenta del tremendo acontecimiento que nos tocó vivir, del cambio cualitativo que esta elección produjo en la psique colectiva mundial hacia ese país tan envidiado, temido, odiado o simplemente rechazado. Todos lo sabemos bien: Estados Unidos es un país que desde hace varias décadas produce más rechazo que apoyo entre las personas comunes y corrientes. No es raro ver que alrededor del mundo manifestantes quemen la bandera estadounidense como una manera de protestar contra el capitalismo salvaje, contra la globalización, contra la guerra en Irak, contra Bush, contra el Fondo Monetario Internacional, contra Guantánamo, contra lo que sea. Por lo mismo me parece sorprendente la reacción mundial ante este hecho. Me imagino que desde el 8 de mayo de 1945 no sucedía que tantas personas de países tan diversos sonrieran y abrazaran con tal simpatía la bandera de los Estados Unidos. Pero valga el contraste: ahora las celebraciones alrededor del mundo no se dieron por el fin de una guerra entre países sino por la victoria electoral de un solo individuo. Un individuo que carga bajo sus hombros no solamente la esperanza de millones de estadounidenses, sino la ilusión de miles de millones de personas que ven en Obama a ese líder que puede hacer de este mundo uno más justo, más limpio, más seguro, en pocas palabras: un lugar mejor.



(Ahhhh, a poco no se conmovieron al ver a los niñitos indonesios gritando "¡Obama, Obama!" en el minuto 1'36. ¿No? Ah, su corazón es de piedra entonces, jaja)

Como bien se dice y se repite constantemente, creo que son demasiadas las expectativas creadas y esto es, hasta cierto, punto peligroso; la frustración puede ser enorme. Viendo los anteriores videos se nota que hay muchas personas que creen que la victoria de Obama traerá mejorías a todo el mundo casi de manera automática. Lamentablemente esto no es ni será así. Tengamos pues en cuenta que no es posible que él arregle todos los problemas que aquejan a la humanidad y tampoco es justo que se le exiga más allá de la cuenta o que se le culpe por cuestiones que escapen a su responsabilidad directa. Pero una cosa es segura: Estados Unidos se ha vuelto a ganar, por lo menos momentáneamente, el respeto, la confianza y la admiración mundial. Y no es poca cosa. Bravo.




(Todo el video está bueno, pero sí sólo quieren ver lo apoteósico de la celebración o lo realmente conmovedor véanlo a partir del minuto tres. Completamente recomendable)

miércoles, 4 de junio de 2008

The opening of the Wall at Berlin Bornholmer Strasse 1989

Cada vez que veo este video no puedo dejar de pensar en lo asombroso que fue este momento. El sistema internacional tenía la mesa puesta, pero faltaba la chispa del azar o de la suerte para que se diera la reunificación alemana. Es increíble que después de una experiencia tan devastadora tras la derrota en la segunda guerra mundial, la división de Alemania, el miedo a una guerra nuclear en Europa, la dictadura comunista, el peligro soviético, los alemanes hayan logrado su unificación de manera tan tersa. Quizá el pueblo aleman nunca podrá huir de su pasado, es cierto, pero vaya que puede sentirse orgulloso de haber cambiado al mundo sin un sólo disparo, con su voluntad y con un grito: "¡Öffnen diese Tür!"

domingo, 25 de mayo de 2008

Una bicicleta para sentir el viento. Un curso para revivir la historia.

Mañana, 26 de mayo, podré usar por primera vez mi nueva (ni tan nueva, es bastante viejita) bicicleta. Se cumplirá, así pues, un sueño que tenía desde febrero. Esta bicicleta se la compré ayer a Avery, mi roomate, pues mañana se regresa a Nueva York. Quiero sentir el viento.

Por otro lado, mañana inicio en la Freie Universität un curso de dos semanas que se antoja increíble. Para aquellos de paciencia infinita, les dejo el programa completo. Para aquellos más impacientes comentaré que tendremos la posibilidad de hablar y conversar con parlamentarios alemanes de distintos partidos, con historiadores, con arquitectos, ¡incluso con el principe Alejandro de Sajonia! sobre los diversos procesos históricos que vivió Alemania al término de la Segunda Guerra Mundial.
Agradecimientos eternos a quien los merece.



Hist. 251.60

Uses of History in International Affairs:

History, Memory and Politics in Berlin

Professor Hope M. Harrison

May 26-June 6, 2008 in Berlin, Germany

Course Description

This class is meant primarily for Elliott School Ph. D. students and is also open to students from the Free University of Berlin. The class will be held entirely in Germany and entirely in English. This course will be an in-depth examination of how Germany deals with difficult aspects of its 20th century past, particularly the Holocaust, World War II, the Berlin Wall, and the division of Germany. We will study the intersection of history, memory and politics in Berlin.

Who decides what to remember? What roles do former victims, politicians, historians, and regular citizens play in the “memory culture” of Germany? What role do political parties play in influencing what history is remembered and what history is ignored? How do perceptions of history affect current German concepts of national identity? We will explore these questions and more together. We will visit a variety of monuments, memorials, museums, and other historical sites and talk to people who have played a key role in making history visible in Berlin.

History is alive in Berlin as in few other cities and there are ongoing debates about what parts of history should be depicted in Berlin and how they should be depicted. You can see shell marks from World War II on some buildings, remnants of infamous Nazi buildings, former East German secret police prisons and other “burdened” historical sites. Most tourists coming to Berlin ask, “where is the Berlin Wall” and wonder why there isn’t more of it left to see. We will find out what city authorities are doing to remedy this and see remnants of the Wall and other legacies of the former East German communist regime and the cold war division of the city. We will look at monuments and museums erected to commemorate and atone for German crimes. We will also explore the more recent (perhaps controversial) focus on Germans as victims instead of just perpetrators.

The concepts and readings for the course are interdisciplinary, drawing on the fields of history, politics, international relations, commemoration, memory, urban planning, tourism, architectural conservation and preservation, memorialization, and economics.

Total contact hours in Berlin: Over 40 hours. The formal contact hours each day in Berlin range from 5.5 to 8 hours. In addition to the classroom lectures, each site visit includes briefings and discussions.

Required reading in advance (3-4 books and 15-19 articles and websites ):