Una o dos veces por semana me pongo a leer diarios sudamericanos. En esta ocasión, por casualidad, encontré un video que se me hizo interesantísimo por todas las reflexiones que podrían derivarse de él. La música, el mensaje, los personajes que aparecen (lo mismo Mockus que Juan Manuel Santos, el artista célebre y el colombiano promedio), la forma en como está estructurado, etc, dan cuenta de la manera en que se intentó presentar la celebración de los 200 años de independencia de Colombia, con un ánimo positivo, incluyente, alegre. Al ver el video pensaba en ciertas similitudes que encontraba con los esfuerzos mexicanos para celebrar nuestro bicentenario, las frases hechas que nos tuvimos que tragar por meses, la música cursi, los eslogans vacíos, el "Tú eres México" y demás. Sin embargo, en el fondo no dejaba de notar cierta luz en la voz de todos los colombianos que aparecen en el video. Escuchen tan sólo cómo inicia el primer comentario, hablando de cómo a pesar de la violencia los colombianos han sabido darle la vuelta a la situación. Y sentía como lo que estuvieran diciendo fuera más real y sincero que lo que nuestros actores y políticos mexicanos se cansaron de decir durante algunos meses. Y aquí me detengo un segundo. ¿Realmente hubo un intento de colocar un discurso público sobre nuestro bicentenario más allá de los "esfuerzos" del gobierno federal? Y me contesto de botepronto que no, o que al menos no lo tengo claro. Que una cosa fue el gasto desmedido, los desfiles y el espectáculo popular y mediático, que sin duda estuvo ahí, y otra muy distinta la reflexión conjunta sobre lo que somos como país, el enarbolar un discurso conjunto de verdadera unidad nacional, etc., cosas que no tengo muy presentes.
Qué lástima. Sé que todo esto sale de un videito sensiblero realizado por El Tiempo, que pertenece a uno de los grupos de medios más importantes, quizá el más importante de Colombia, pensado justamente para "tocar el corazón" de la gente sin ofrecer ningún análisis o propuesta ni nada por el estilo, y que por tanto el video por sí mismo no podría o no debería ser indicativo de nada. Sin embargo a veces es difícil luchar contra las impresiones, y yo me quedo con una: que aquí desaprovechamos hasta la posibilidad de mostrarnos un "video" así, con voces plurales, esperanzas futuras y deseos compartidos. Ya no se diga de haber intentado enarbolar un discurso público que motivara realmente la reflexión, autocrítica y se tradujera en acciones, acuerdos o leyes. En fin.
Siento que se podrían escribir muchísimas cosas más a partir de este videito: toda una disertación académica, un análisis semiótico, una reflexión comparativa entre el espíritu nacional de México y Colombia, y tantas otras. Yo no lo haré ahora, pero les dejo el documento visual por si gustan echarle un ojo y dejar un comentario.
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