lunes, 12 de octubre de 2009

Vienen días difíciles, catastroformice mientras tanto

En la blogósfera, ustedes lo saben bien, existen espacios para el debate intelectual, el contraste de ideas, la confrontación académica y el razonamiento lúcido. Me gustan esos sitios y los leo con interés. Pero no todo en esta vida es "oh, el marco conceptual" y "oh, el sistema de partidos" y "oh, x es igual a y si y sólo si a es un subconjunto de b". ¿Qué sería la blogósfera sin los blogs auténticamente personales, esos que están llenos de anécdotas chuscas, confesiones trascendentes, comentarios frívolos e impulsos irracionales? ¿Qué sería de ella sin la oportunidad de conocer lo íntimo de ese otro bloguero? No lo sé. Pero he de decir que encuentro amena y reconfortante la lectura de algunos sitios de este tipo. También están los blogs que apelan más al goce estético que a la reflexión profunda o a la confesión irrelevante y los blogs que son una mezcla de todo. En fin, lo anterior para decir nuevamente que mi blog tiene problemas de identidad.

Son casi las tres de la mañana del ya lunes 12 de octubre y en breve comenzará una semana que se antoja difícil. Escribo estos bosquejos antes de que toda la bola de "opinadores profesionales" inunde con ríos de tinta las páginas de los periódicos nacionales y nos explique sesudamente cómo está la bronca. Quiero hacerlo ahora y no después, abrumado como estaré por el paso de los acontecimientos y la ingente cantidad de información generada.

1) El decreto que desaparece la compañía Luz y Fuerza del Centro (LyFC) es un movimiento político francamente atrevido. Durante años se ha aducido que la paraestatal opera con más pérdidas que ingresos, que ofrece un pésimo servicio a los consumidores, que las tarifas son demasiado elevadas y que el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) es de los más corruptos e ineficientes del país, que esto y que el otro. El mismo decreto establece en sus "considerandos" las razones económicas y jurídicas de la desaparición. Sin embargo, sabemos que el verdadero asunto es de caracter político, aunque francamente no alcanzo a verlo claramente. Me imagino que algo hay de cierto en esta afirmación: el gobierno está jugando unas vencidas con las fuerzas opositoras más descarriadas y busca legitimarse por encima de ellas.

Supuestamente, el detonante de esta nueva crisis fue la pasada elección dentro del SME, elección que no fue reconocida por la Secretaría del Trabajo y que encendió los ánimos belicosos de varios líderes del sindicato que amenazaron con desencadenar una huelga que afectaría la provisión del servicio eléctrico. En lo personal, creo que el momento clave fue la reunión de Martín Esparza y Alejandro Encinas, cuando éste le ofrece "todo el apoyo" al sindicato en su lucha contra el gobierno. Ahí el problema dejó de ser sindicato de electricistas vs. gobierno federal y pasó a formar parte del estúpido drama AMLO vs. Calderón. Así pues, ante la velada amenaza de huelga, algo a todas luces peligroso e inaceptable, el gobierno encontró la oportunidad para dar un golpe de mano y desaparecer de tajo -teóricamente- los lastres que le suponía seguir manteniendo a LyF y, al mismo tiempo, mandar un mensaje de fuerza a sus adversarios políticos. Hay que poner atención, sin embargo, que al promulgar el decreto el gobierno canceló toda posibilidad de un arreglo negociado con el SME. Cruzó el Rubicón, por decirlo metafóricamente. El gobierno no debería haberlo hecho de no tener el apoyo de los disidentes del mismo sindicato y el respaldo del PRI. Ahora se ve que no los tiene y por eso se hace más inexplicable una decisión de esta magnitud. En las próximas horas iremos conociendo más detalles de este nuevo capítulo de la telenovela mexicana "Cuna de locos".

Sin embargo, si quiere escapar de toda esta inercia catastrofista, lo invito a que lea el blog de una joven escritora y poeta mexicana que intenta -arriesgadamente- crear un nuevo y genuino movimiento de vanguardia: el catastroformismo.

Sí, leyo bien. CA-TAS-TRO-FOR-MIS-MO. El sufijo "formismo" aquí cobra todo el sentido, pues no sólo se trata de un movimiento que busque ese cliché de "oh, la catastrofe es la realidad", ni que se enmarque dentro de la tendencia pesimista, autodestructiva y cínica -tan usual en estos momentos- como podría suponerse, sino que propugna por algo mucho más profundo: la creación, re-creación, invención y re-invención de nuevos significados en varios ámbitos, sobre todo poéticos. "Enaltecer al significado/ desarrollando el significante", dice el Manifiesto Catastroformista.

No espere encontrar poemas tipo Manuel Acuña ni Amado Nervo, ¿pero quién soy yo para decirle qué esperar? No espere nada, lea con las entrañas y conozca el -cada vez más visitado- www.estenoeselblogdene.blogspot.com

Hágalo ahora y olvídese un poco del apocalipsis que viene.

En un post posterior: "De cómo conocí el catastroformismo"